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lunes, 7 de marzo de 2011

Europa se replantea los derechos del consumidor

Comprar un libro en una web francesa, suscribirse a una revista británica o reservar un hotel en una página búlgara con las mismas garantías. Esto es lo que se propone la directiva sobre derechos del consumidor que a finales de este mes votará la Eurocámara y que igualará las normas sobre las compras a distancia en los Veintisiete.

Sus partidarios confían en que estimule el comercio por internet, mientras que sus detractores advierten de que en algunos países se puede producir un retroceso en cuanto a derechos. El debate está servido.

"Buscamos que los consumidores que quieren comprar por internet se sientan más seguros, que si tienen un problema con el producto o servicio que compran, puedan rechazarlo y que les devuelvan el dinero", explica a ELMUNDO.es Malcolm Harbour, eurodiputado 'popular' y presidente de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor (IMCO), que ha trabajado en el texto.

'La valoración global es positiva, pero el gobierno español tiene que pelear un poco más ciertos puntos'
I. Izverniceanu (OCU)

La normativa regulará los derechos de los usuarios en las ventas a distancia -a través de internet, por teléfono, etc -y a domicilio, para que sean iguales en toda la Unión, desde los países recién incorporados -mucho más deficientes en la protección del consumidor- hasta los nórdicos, líderes en este campo.

España: a favor aunque con 'peros'

En el caso de España -con un "nivel alto" de protección, en palabras de Etelvina Andreu, directora general del Instituto de Consumo-, con la nueva normativa el consumidor ganaría en algunos puntos como, por ejemplo, que habría el doble de tiempo (14 días, en lugar de siete) para devolver un producto comprado a distancia, aunque servicios como reservar un hotel o alquilar un coche quedan excluidos.

Además, la directiva extenderá de tres a seis meses el plazo para que uno proteste si el aparato que ha comprado no cumple con lo que se decía en la información que le facilitaron previamente. También en la gestión de la garantía de un producto (que se mantiene en dos años) se avanzaría.

Los consumidores se muestran satisfechos con la propuesta, aunque con 'peros'. "La valoración global es positiva, pero creemos que el gobierno español tiene que pelear un poco más para que ciertos puntos no menoscaben las leyes españolas", resume Ileana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

'Aún hay plazo para negociar. Trataremos de que los dos puntos que criticamos queden de acuerdo con los derechos que tenemos'
E. Andreu (Consumo)

Los problemas

De hecho, por ahora el Instituto de Consumo -dependiente del Ministerio de Sanidad- no está de acuerdo con la directiva. "Hay algunos puntos que son positivos, pero hay otros que, desde el punto de vista español, son un retroceso y por ello España todavía no está votando a favor de esta propuesta", explica Andreu.

Uno de los puntos más controvertidos parece ser la información que deben incluir los productos. "Los españoles nos hemos acostumbrado a que el precio final sea lo que se nos muestra en el precio del artículo. Tal y como está redactada la directiva, no queda claramente especificado que tenga que ser así", advierte.

Otro problema tiene que ver con ese plazo de 14 días. "Si el producto sufre algún daño, el consumidor tiene que correr con los gastos. No estamos de acuerdo, salvo que haya sido por negligencia. En este caso también sería un paso atrás" con respecto a la normativa española, coincide Izverniceanu.

'El texto no es ideal, pero supone avances en algunos campos esenciales'
R. Rochefort, eurodiputado

Retroceder en derechos es, precisamente, la crítica que hacen los detractores de esta directiva. "Hay una serie de puntos cruciales que creemos que no podemos aceptar. En algunos países estamos yendo hacia atrás de lo que se había conseguido", exponía la eurodiputada socialista Evelyne Gebhardt, poco después de votar en contra de la propuesta en el IMCO.

Esta comisión de la Eurocámara aprobó por los pelos (22 votos a favor y 16 en contra) el texto a principios de febrero.

Fomentar las compras en internet

"Creo que hemos pensado más en el mercado interior y olvidamos a los consumidores", lamentaba Emilie Turunen, eurodiputada verde y ponente en la sombra del texto, al igual que Gebhardt.

Y es que los partidarios de la norma confían en que de este modo se consiga fomentar el pujante comercio electrónico sin importarnos en qué país europeo estamos comprando.

'Nos ha costado dos años llegar a donde estamos. Ha habido mucho desacuerdo'
M. Harbour, eurodiputado

"El texto no es ideal, pero representa avances en algunos campos esenciales. Si queremos que la venta 'on line' siga creciendo, tenemos que facilitar que los consumidores tengan garantías para comprar fuera", opina Robert Rochefort, eurodiputado liberaldemócrata y miembro del IMCO.

Desde el Instituto de Consumo en España tienen sus dudas. "Creo que va a favorecer en algo [el comercio electrónico] pero se están exagerando los efectos. Hoy en día el problema que tienen los consumidores es el idioma y la seguridad del medio de pago", expone Andreu. "Esto es en lo que habría que ahondar realmente, pero la directiva no lo aborda", añade.

'Bastante trabajo que hacer'

La directiva que votará el parlamento es, de hecho, mucho más limitada que la propuesta que hace tres años planteó la Comisión Europea. Entonces, se pensó en una norma que aunase cuatro directivas existentes sobre los derechos del consumidor y que también regulase las compras en comercios convencionales.

Asimismo, inicialmente se planteaba una máxima armonización en todos sus puntos (es decir, establecer unos criterios compartidos que un país no puede mejorar), aunque finalmente en ciertos puntos se ha optado por una norma de mínimos, como en el derecho de garantía.

"Nos ha costado dos años llegar a donde estamos porque ha habido mucho desacuerdo. Confío en que lleguemos a un buen resultado, uno que apoyen todos los grupos políticos", expone Harbour. "Tenemos bastante trabajo que hacer todavía. Probablemente lleve todavía al menos unos meses, incluso más".

La votación, retrasada

De hecho, la votación en la Eurocámara estaba prevista para esta semana pero finalmente se ha pospuesto al día 24 para ganar tiempo y conseguir que la norma salga finalmente adelante.

Pese a las críticas, Andreu también confía en conseguir una directiva satisfactoria. "Todavía hay plazo de negociación en el Parlamento, como luego en el Consejo, a donde tendrá que volver la propuesta y donde estamos los Veintisiete. Esperamos que al final el balance sea positivo también para los consumidores españoles".

Por su parte, la eurodiputada verde Turunen afirma que su posición "no ha cambiado desde la votación en el IMCO" [el mes pasado]. "Creo que la actual propuesta tal y como está sugerida por el ponente conservador, [Andreas] Schwab, no beneficia a los consumidores europeos. De hecho, creemos que en ciertas áreas reduce drásticamente el nivel de protección del consumidor. (...) El miércoles, tenemos una nueva reunión. Mi esperanza es que podamos alcanzar un acuerdo, pero hasta ahora el ponente no ha hecho suficientes cambios que me convenzan para cambiar de postura" añade.

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