tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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lunes, 27 de febrero de 2012

Red que piratea correos de 'g-mail' utiliza Western Union para estafas en todo el mundo

El lío empezó con un correo electrónico de Joseph Lelyveld, un señor de 74 años que fue director del New York Times entre 1994 y 2001.

Nos conocimos en los noventa en Sudáfrica, seguimos vagamente en contacto a lo largo de los años y hace cuatro meses tomé una copa de vino con él en su piso de Nueva York. Me contó que pronto vendría de viaje a España. Su correo electrónico entró en la tarde del pasado día 8.

“Espero que esto te llegue a tiempo. De viaje en Madrid me robaron el bolso, con pasaporte, tarjetas de crédito, efectivo... Físicamente estoy OK, bien, pero necesito dinero urgentemente para salir de la complicación en la que me encuentro. Te lo devolveré en cuanto vuelva a casa…”.

Me propuso que le ayudara a través de la conocida empresa de transferencias de dinero Western Union. Le contesté de inmediato. “Claro, Joe. Dame más instrucciones y te ayudaré en lo que pueda”. Me respondió que necesitaba mil euros. Le llamé a su teléfono móvil. Varias veces. Nada. Saltaba siempre el contestador, señal, pensé, de que le habrían robado el móvil también.

Antes de hacer el giro desde Barcelona, donde vivo, llamé a Western Union. Un operador me aseguró que el dinero solo se podría recibir en España y que el receptor debería mostrar un carnet de identidad con foto. Fui a un locutorio de mi vecindad donde ofrecían los servicios de Western Union, me atendió un señor paquistaní y mandé los mil euros. Le envié a Lelyveld el número de envío por correo y poco después me contestó: “Un millón de gracias”.

Al rato, otro correo. Decía que volaba esa misma noche a Nueva York a las 22.30 y necesitaba dinero para el pasaje. Pensé: “No hay vuelos a Nueva York a esa hora”. Decidí repasar los correos que habíamos intercambiado. El original, pidiéndome ayuda, había sido desde una dirección de g-mail que reconocía de anteriores correspondencias. Pero mi respuesta, y todos los intercambios que tuvimos después, habían sido al mismo nombre de usuario, pero no a “gmail.com”, sino a “ymail.com”. Había caído en una trampa.

"Me habían estafado y no había nada que hacer para recuperar el dinero. Propuse un plan a a policía"

Hablé por teléfono con el inspector jefe de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional en Madrid, Enrique Rodríguez. Me atendió con paciencia y cortesía, pero no escatimó palabras. Me habían estafado. Y no había nada que hacer para recuperar el dinero.

Sí, le dije. Pero le propongo un plan. Sigo en contacto con mi fantasmal interlocutor. He hecho como si estuviera dispuesto a mandarle el dinero adicional que me pide (otros mil euros). ¿Por qué no averiguamos dónde se recibió el dinero la primera vez, le digo al estafador que hay más en camino y la policía monta una emboscada y lo atrapa, a él o a su compinche?

Otra ingenuidad mía. El inspector jefe Rodríguez me dijo que no sabíamos en cuál de las tantísimas oficinas de Western Union se había cobrado el dinero; y ni siquiera sabíamos si había sido en España. Pero, le contesté, Western Union me aseguró que solo se podía cobrar dentro de España. El inspector, que opinaba que igual se podría haber cobrado en Tombuctú, me sugirió que hiciera la denuncia con sus homólogos en Barcelona; ellos serían los encargados de montar una posible investigación, ya que el delito ocurrió en su territorio. Fui a la sede de la policía en Barcelona y ahí me atendió un joven oficial de la misma Brigada de Investigación Tecnológica. Muy atento, un vez más, pero también me dijo que no había nada que hacer.

Decidí intentar averiguar algo por mi cuenta, por ejemplo, dónde se habían cobrado mis mil euros. Llamé a Western Union y me dijo un operador que tenía que volver al locutorio desde donde los había enviado. El señor paquistaní me explicó que había un procedimiento. Hicimos fotocopias de mi documento de envío, llenamos un formulario y él lo mandó todo por fax a Western Union. Me avisaría en cuanto tuviera respuesta.

Fui a hacer la denuncia a los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica catalana. “¿Western Union?”, me dijo una mujer policía muy simpática. “Sí, siempre los utilizan para estas estafas”. Otros dos policías con los que hablé en la comisaría me dijeron lo mismo.

El Lelyveld real emergió tres días después de que se hubiera puesto en contacto conmigo el Lelyveld ficticio. Estaba en India. Todo bien. Volvía a Nueva York en un par de días. Hablamos por teléfono. Se sintió fatal. Yo también me lo volví a sentir cuando me informó de que la carta “madrileña” la habían recibido cientos de sus contactos, pero que solo yo había caído en la trampa. No era ninguna trampa nueva, me dijo, sugiriendo que como prueba de ello leyera un artículo reciente de un escritor llamado James Fallows en la revista estadounidense Atlantic.

Se publicó en noviembre. Fallows contaba la historia de su esposa, cuya cuenta g-mail fue hackeada el 13 de abril del año pasado. Sus contactos recibieron todos el mismo correo. Robo en Madrid, Western Union, etcétera… Tiene amigos importantes el señor Fallows, entre ellos el consejero delegado de Google, la empresa dueña de g-mail, Eric Schmidt. Schmidt le contó que él mismo había recibido una de las notas “Mugged in Madrid” (asaltado en Madrid).

Llamé al señor paquistaní el día siguiente. ¿Alguna novedad? “Nada”. Me fui a Londres de trabajo. Le comenté lo ocurrido a un amigo. “No me digas”, me contestó. “¿G-mail? ¿Western Union? ¿Madrid?” “¡Sí!”, le contesté. “Uuuy, tengo un amigo al que le acaba de pasar lo mismo”. Llamé al amigo, un experiodista inglés de la BBC llamado William Reeve. No le habían robado como a mí, pero le habían hackeado el g-mail y habían enviado prácticamente la misma carta que había recibido yo a todos sus contactos. (Robo en Madrid, Western Union, etcétera…). Un amigo cayó y le envió incluso más de lo que le envíe yo al falso Lelyveld.

“Western Union tiene mucha responsabilidad en todo esto”, me dijo Reeve. “Los hackeadores continúan utilizándolos para cometer robos, porque Western Union no hace nada”. Reeve me contó que se había informado sobre el tema y había descubierto que había habido una plaga de correos de estas características a finales del año pasado. Reeve me refirió a un artículo publicado en The Observer de Londres en octubre. En él, la autora contó que su correo g-mail había sido hackeado y que 5.000 personas en su lista de contactos habían recibido la famosa carta del robo en Madrid. De nuevo, Western Union había sido el medio de envío recomendado.

Volví de Londres a Barcelona resuelto a hacerle algunas preguntas a Western Union y a la Policía Nacional. Primero hablé con mi señor paquistaní. Había mandado el fax a Western Union, pero aún —ocho días después— no habían respondido. Llamé a Western Union. Me tuvieron atado al teléfono durante 44 minutos. Una pérdida de tiempo total. Primero una operadora me dijo que me podría dar el nombre de la ciudad donde se recibió, pero no la sucursal. Y después me dijo que no me podía dar ninguna de las dos cosas. La única posibilidad consistía en rellenar un formulario, hacer fotocopias de mi documento de envío y mandarlo todo por fax a Western Union. ¡Pero eso ya lo había hecho!, contesté. La operadora me pasó a un supervisor que me repitió la misma historia. ¿Habría alguien más senior en la empresa con quien podría hablar? No.

Escribí un correo electrónico explicando el problema a una dirección que proporciona Western Union en Estados Unidos (sede: Englewood, Colorado) para sus clientes, pero —pese a que les pagué más de 50 euros en “comisión”, encima de los 1.000 euros— no me han contestado.

Volví a hablar con el inspector jefe Enrique Rodríguez. No tanto de lo mío, sino del drama en el que yo había jugado un triste papel. Dada la epidemia internacional de intentos de estafa por Internet utilizando el gancho siempre de un supuesto robo en Madrid, ¿había abierto la Brigada de Investigación Tecnológica del Cuerpo Nacional de Policía una investigación? “No”, me contestó el inspector jefe Rodríguez. “No hay ningún motivo para hacerla”. ¿Y no es una intrigante y sospechosa casualidad que siempre sea Madrid el lugar elegido? “Eso no es determinante. Hay una idea de que en Madrid a todo el mundo que viene le roban. Es un mito, una historia que se han inventado. Pero les va bien diciendo que es en Madrid porque es una ciudad visitada, muy cosmopolita, y tiene esa fama, y por eso entra más fácilmente la estafa”.

Entonces, ¿no podría haber ninguna conexión real entre Madrid y los estafadores? “No. En Madrid no aparecen. Es una coincidencia”. Pero, insistí, quizá no sea una coincidencia; quizá haya algún motivo práctico por el cual utilizan Madrid, o al menos España. Y le repetí la idea que había tenido la vez anterior que había hablado con él de tenderles una trampa a los estafadores en un local de Western Union. El problema ahí, me contestó el inspector, es que no había tiempo para hacer lo que proponía; Western Union es una empresa de giro de dinero prácticamente instantánea. “Se hace el envío y 10 minutos después se recibe, sea en España, sea en Londres, sea donde sea. Eso juega al favor del delincuente”.

Me daba la impresión, le dije, de que Western Union ofrece a los estafadores —o a los terroristas, o a cualquier criminal— un magnífico instrumento para mover dinero por el mundo sin ser detectados. El inspector jefe Rodríguez me contestó que Western Union era una empresa totalmente legal que no se prestaba a estas cosas. Pero reconoció que existía un problema. Para conseguir la información que yo había buscado acerca del porvenir de mi dinero, la policía tenía que acudir a un juzgado (este dato, el mismo que me había comunicado su joven compañero en Barcelona, no me lo proporcionaron los operadores de Western Union, curiosamente). “Hay una ley de protección de datos que prohíbe dar información a cualquier persona sobre cualquier dato personal”.

Sí, le respondí, pero aquí no estamos hablando de ningún dato personal. Yo solo quería saber la ciudad y la oficina donde se retiró mi dinero, y ahora resultaba que ni la policía se podía enterar sin pasar por la burocracia judicial. “Pues sí”, dijo el inspector, “es una circunstancia que no se entiende, ya que no se trata de un dato revelador de información personal”.

O sea, la ley que rige en estos casos se podría volver a examinar. No por mí y mi dinero, que sé que nunca se recuperará, sino por, al menos, hacer el intento de acabar con una red internacional de estafadores que ha estado operando con impunidad durante por lo menos un año. Me sigue persiguiendo la duda también de por qué la policía española o, por ejemplo, Interpol no han hecho ningún intento de investigar si hay algo más que pura coincidencia en la mundialmente conocida “conexión Madrid”.

España vive su invierno más seco desde que se registran datos

Atravesamos el trimestre invernal más seco desde que se registran datos de lluvias en España, en los años 40 del siglo pasado. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), desde diciembre han caído menos de 60 litros por metro cuadrado, lo que supera el récord del invierno 1980-81, cuando se anotaron 86 litros. La situación es alarmante porque 2010 no fue especialmente lluvioso (solo dejó un superávit del 4%) y además el balance del actual año hidrológico (que empezó el 1 de octubre) acumula un déficit en torno al 40%.

El culpable es el anticiclón anclado al oeste de la Península desde el principio del invierno, que está cerrando el paso a las borrascas del Atlántico y propiciando la entrada de vientos del nordeste. “Unos vientos fríos y secos que han contribuido a elevar los índices de contaminación en el país”, advierte Ángel Rivera, portavoz de la Aemet.

La sequía afecta a toda España, aunque hay puntos críticos como Canarias, donde la falta de agua amenaza ya a la agricultura local. Además, Barcelona ha registrado este invierno 44 días seguidos sin llover, desde el 3 de diciembre hasta el 15 de enero, lo que supone la tercera serie seca más larga en la ciudad, lo mismo que Málaga entre el 3 de diciembre y el 15 de enero. En Madrid no cayó ni una gota de agua del 17 de diciembre al 1 de febrero, y a fecha de hoy León suma 26 días sin precipitaciones desde el 27 de enero.

La escasez de lluvias
es especialmente
acusada en Canarias

La situación empieza a preocupar porque el nivel de los embalses, aunque se mantiene relativamente alto gracias al agua acumulada desde el invierno de 2009, está bajando progresivamente. En su último informe hidrológico, el Observatorio Nacional de la Sequía (ONS) señala que la reserva hidráulica peninsular estaba al 62,4% de su capacidad el 21 de febrero, por debajo del valor registrado en la misma fecha del año anterior (77,4%). Una de las zonas más delicadas es la cabecera del Tajo, que se encuentra en prealerta al alcanzar solo un 40,86% de su capacidad.

Ángel Rivera descarta que la escasez de precipitaciones se deba a una anomalía en el clima. “La sequía está siendo un poco exagerada esta temporada, pero entra dentro de lo posible en el régimen típicamente irregular español”, explica. “No obstante, sí pueden achacarse al calentamiento global algunos cambios que hemos observado en los últimos años en la forma de llover, más variable y más violenta en algunos casos”, añade.

La previsión para los próximos días no es muy optimista. "Habrá que esperar un poco más para saber si el frente que se espera el próximo lunes entra en España por su parte delantera y trae lluvias. Si llega por la zona trasera, solo dejará algunas nieves y frío", augura Rivera.

Con esta situación, la mirada está puesta en la primavera. Los distintos modelos de predicción pluviométrica, aún poco fiables según la AEMET, señalan que será una estación normal en cuanto a lluvias, lo que no ayudaría a remontar el déficit de sequía acumulado. "Necesitaríamos una anomalía para recuperarnos", concluye el portavoz.

ESTOFADO DE TERNERA CON VINO TINTO



TRUFAS DE CHOCOLATE



Seguridad ucraniana y rusa frustra atentado contra Putin

Moscú, 27 feb (PL) Los servicios de seguridad de Rusia y Ucrania frustraron un atentado contra el primer ministro ruso, Vladimir Putin, cuyos implicados fueron detenidos en la ciudad de Odessa, confirmó hoy el vocero del gobierno, Dmitri Pskov.

Sin embargo, Pskov se negó a emitir un comentario oficial sobre las informaciones reveladas por el canal ruso Primero (Pervii), según el cual las detenciones se realizaron en enero pasado y solo ahora se conocieron los detalles.

El 4 de enero último, poco después de los festejos por el nuevo año, ocurrió una explosión en un apartamento de un tranquilo barrio de Odessa, en el cual murió uno de sus inquilinos, Ilia Pianzin, y el otro, Ruslan Madaev, recibió quemaduras de grado medio.

La policía interrogó a Madaev, a quien le hallaron restos de explosivos y una semana después el Servicio de Seguridad de Ucrania envió un telegrama urgente a sus colegas del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) para notificar sobre el intento de atentado.

A partir de ahí los dos órganos de inteligencia trabajaron juntos, pues Madaev, informó sobre su enlace e instructor en Odessa, Adam Osmaev, quien huyó del lugar de la referida detonación, informó el canal ruso de televisión, que también cita a agentes del FSB.

El medio de prensa señaló que Osmaev fue capturado más tarde en una operación de comandos especiales ucranianos.

Madaev testificó que desde los Emiratos Árabes Unidos viajó junto a Pianzin, a través de Turquía, a Ucrania, donde debía reunirse con Osmaev, prófugo de la justicia internacional desde 2007 y quien residió por largo tiempo en Londres.

Osmaev recibió instrucciones de enviados del subversivo checheno Doku Umarov y confesó que el grupo realizaría sabotajes contra entidades económicas, en tanto la acción contra Putin sería al día siguiente de las presidenciales del 4 de marzo próximo.

En la laptop de Osmaev se hallaron vídeos del recorrido de la caravana del primer ministro ruso, el número de vehículos de la escolta e imágenes tomadas desde varios ángulos y recorridos diversos.

Además, en busca de aliviar su sentencia o de ser extraditado a Rusia, el terrorista señaló que en el atentado se emplearía una mini-mina militar que debió ser activada por Pianzin, quien actuaría como suicida.

De acuerdo con agentes del FSB, citados por el canal Primero, la carga explosiva era suficiente como para voltear un camión, mientras que parte de los explosivos plásticos para las acciones de sabotaje se trasladaron a esta capital con antelación.

El propio Osmaev señaló el lugar donde se guardaba la carga dinamitera, cerca de la avenida Kutuzovski, por donde pasan casi a diario las caravanas de Putin y el presidente Dmitri Medvedev.

Wikileaks revela correos de instituto Stratfor contra Julian Assange

Estocolmo, 27 feb (PL) El sitio alternativo Wikileaks comenzó a publicar hoy cinco millones de mensajes del instituto estadounidense Stratfor, considerado una entidad de servicio secreto, con información sobre las acciones de Washington contra su fundador, Julian Assange. Según el portal, los correos electrónicos fechados entre julio de 2004 y fines de diciembre pasado detallan los ataques del gobierno estadounidense y esa empresa para desestabilizar Wikileaks y más de cuatro mil de ellos mencionan al periodista australiano.

Assange, bajo arresto domiciliario en Londres por acusaciones de violación sexual, denunció varias veces el trasfondo político de su caso por la difusión de 250 mil cables secretos cursados entre la Casa Blanca y sus embajadas sobre la preparación de operaciones de espionaje y atentados terroristas.

"Los emails también demuestran el tráfico de influencias en las empresas de inteligencia privadas de Estados Unidos", dijo el sitio y precisó que ilustrará como Stratfor construyó y paga una red global de informantes.

Aseguró, asimismo, poseer evidencias sobre los nexos entre esa firma con oficinas del gobierno estadounidense y empresas privadas.

Hackers del movimiento Anonymous precisaron que obtuvieron esos mensajes a finales del año pasado y los entregaron a Wikileaks para hacerlos públicos.

Stratfor es un instituto privado de análisis de estrategias que trabaja con servicios secretos, embajadas y diversas empresas transnacionales.

Mayoría de sirios aprueba nueva Constitución

Damasco, 27 feb (PL) Una mayoría del 89,4 por ciento de los sirios aprobó la nueva Constitución, piedra angular para legitimar las reformas integrales que impulsa el gobierno del presidente Bashar al-Assad.

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El ministro del Interior Mohammad al-Shaar precisó hoy aquí en rueda de prensa que suscitó gran expectatión, que acudieron a las urnas ocho millones 376 mil 447 ciudadanos de los 14 millones habilitados para votar.

Esa cifra representa una participación en el plebiscito del 57,4 por ciento.

El mayor general precisó que entre los votantes, el nueve por ciento rechazo la propuesta constitucional, en tanto 132 mil 920 boletas resultaron inválidas, para un 1,6 por ciento.

al-Shaar aseguró que el plebiscito se desarrolló sin mayores problemas en las 14 provincias del país y calificó de buena la asistencia a las urnas tomando en consideración las amenazas e intimidación de los grupos armados en algunas áreas.

A ese ambiente hostil, se suma la intensa campaña mediática de distorsión e instigación contra Siria con la que intentaron prevenir que los ciudadanos ejercieran su libre derecho al voto y perjudicar así el proceso democrático que se impulsa, denunció.

El parlamentario Akram Hower, diputado a la Asamblea Nacional por Hama, dijo a Prensa Latina que los sirios tuvieron la oportunidad de votar libremente sobre un proyecto constitucional elaborado para satisfacer las demandas del pueblo.

Hower, miembro del Partido Promesa Nacional que se ubica en la oposición interna, consideró el referendo constitucional como "paso importante para el mejoramiento de la vida política, social y económica del país".

El presidente al-Assad dijo hace días que si el referendo era aprobado se celebrarían entonces comicios legislativos para elegir una nueva Asamblea Nacional en un plazo no mayor de 90 días.

Académicos y políticos De la oposición interna Y del gobierno coinciden en que esos comicios tendrán lugar en la segunda quincena de marzo.

Ese sufragio dará paso a la formación de un gobierno de unidad nacional, previó Kadri Jamil, líder del Partido de la Voluntad Popular, uno de los nuevos que se sitúan en la oposición nacional.

Para Jamil, quien fue uno de los integrantes del comité que elaboró el proyecto constitucional, opina que la propuesta fomentará el pluralismo político y la democracia en Siria sobre una base equilibrada en la que podrán participar las diversas fuerzas del país.

Barcelona 2 - Atletico Madrid 1


Messi, por listo y por bueno


Messi va por su cuenta, por mucho que la Liga siga a 10 puntos. Se basta Leo para ganar partidos en solitario, con un libre directo de pillo o con una jugada maestra coronada por Alves. No juega como los ángeles el Barça, aunque así y todo es suficiente para ganar en el Calderón, testigo de la primera derrota de Simeone. El campeón, más pendiente de la Champions, cederá la corona en unas semanas. Entretanto, aún le quedan algunas victorias como esta, como para salir del paso, ante rivales como este Atlético, que primero se cierran, luego agobian y finalmente abdican. [Narración y estadísticas (1-2)]

La fórmula, no por repetida, resulta menos perjudicial. Si no, pregunten a Mourinho o Ferguson, por citar dos ejemplos. No suele dar buen resultado esperar en el área, renunciar al balón incluso para el contragolpe, meter pierna con agresividad mal entendida. Más que nada, porque en vez de un partido aquello parece una cuenta atrás. Si el Barcelona empieza a tejer su fútbol, de punta a punta, de lado a lado, el gol no es fruto del azar, sino exigencia del destino. Y aun abandonado por las musas, este equipo puede ganar hasta cuando Courtois ordena la barrera.

Queda dicho que el Atlético se metió atrás en el primer tiempo y apenas objetó nada en campo rival. Koke despilfarró un rebote tras una mala salida por alto de Valdés. Y Falcao recibió en posición adelantada un excelso taconazo de Turan. El primer disparo local se demoró hasta el minuto 25, con un derechazo centrado de Falcao. Simeone, que no paraba quieto, que de tanto manotear se metía una y otra vez al cuadrilátero, exigía máxima concentración.

Tiene razón el Cholo al objetar que el acoso visitante no afectó demasiado a Courtois. Un eslalon de Messi, sensacional ejercicio de rapidez y precisión hacia la red, quedó inutilizado por mano. Pocos acercamientos más hasta un libre directo de Xavi, despejado por el guardameta belga. Participaba por doquier Fábregas, aunque Iniesta no encontraba el duende por la izquierda. Por mucho que intentara desmarcarse, Alexis no tocaba el balón. Así hasta que en el minuto 35 Messi desestabilizó por sí mismo toda la defensa para mayor gloria de Alves, camuflado de delantero.

Giro tras el descanso

Un buen meneo en la moral atlética, necesitada del descanso y la bronca del Cholo, un tipo capaz de cargar las pilas con solo dos voces. Y algo debió de gritar Simeone, porque a la vuelta sus futbolistas parecían hasta fieros. Subieron 10 metros la línea de presión y en el primer córner, peinado involuntariamente por Busquets, Falcao fusiló el 1-1. Partido nuevo en el Calderón, que espoleaba al Atlético con bríos renovados. Ahí, el Barça se achicó y sólo Messi pudo sacarle del aprieto.

Claro que quizá todo hubiera cambiado si el linier se inhibe en dos fueras de juego de Adrián y Falcao, enfilados hacia el área. No tenía el cuerpo para fiestas el Barcelona, escaso de ambición, nulo de profundidad. Incluso cuando Guardiola optó por la defensa de tres, dejando fuera a Alves, que un minuto antes las había tenido tiesas con Filipe Luis. Una oportunidad para Cuenca y otra para Pedro, doble apuesta por los extremos porque otro error resultaba inadmisible.

Se resistía el Atlético, con buenas y malas artes, con Adrián y Arda de referentes y Miranda y Godín de valladares. Y claro, Guardiola sufría porque sin velocidad en la circulación, el fútbol no manaba. De los contados acercamientos, un cabezazo de Alexis con todo a favor en el segundo palo y otro gol anulado al chileno, que se ayudó con la mano. Justo entonces, en pleno marasmo, surgió Messi. Si pidió o no barrera, pregunten a Pérez Lasa. Apenas restaban 10 minutos y de los amagos de reacción se encargó Valdés, que tapó los huecos a Juanfran e interpuso el pecho al postrero intento de Gabi. Puyol cayó exhausto y el Barça sumó tres puntos más. Quizá no sirvan de mucho, quizá sólo para retrasar lo inaplazable.