tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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viernes, 9 de diciembre de 2011

23:00 Argentina Primera B: Chacarita Juniors - Rosario Central

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Real Madrid - Barcelona (S/22.00) Un tablero de ajedrez

Una nueva entrega del enfrentamiento entre dos de los mejores entrenadores del mundo, el portugués José Mourinho y Pep Guardiola, llega al estadio Santiago Bernabéu con dos aspectos tácticos por solventar, el trivote en el centro del campo madridista y la línea defensiva de tres azulgrana. [Todo sobre el clásico]

Siempre hay espacio para la sorpresa en lo táctico. No todo está inventado. Un clásico es el mejor escenario para sorprender al rival, para introducir una variante que desequilibre. Lo demuestran Guardiola y Mourinho, que en sus últimos cara a cara buscaron movimientos por sorpresa en la batalla.

Son las mismas fichas en el tablero pero posiciones diferentes. En ocasiones apuestas acertadas. Mourinho apostó por el portugués Pepe como medio centro en la final de la Copa del Rey en Mestalla para aumentar la presión y el grado de intensidad defensiva. Arrebató el balón a un sorprendido Barça en la primera parte. Y terminó saboreando el único triunfo en años ante su eterno rival.

Guardiola inventó algo nuevo en un día histórico, cuando venció 2-6 en el estadio Santiago Bernabéu y sentenció el título de Liga de hace dos ediciones. Fue la posición de Leo Messi. Por primera vez jugó como falso nueve. Sin un referente ofensivo por delante. Todos le esperaban en banda, pero fueron Samuel Eto'o y Thierry Henry los que cayeron a los costados. Juande Ramos, por entonces técnico madridista, no supo reaccionar. Había perdido por goleada el duelo táctico. Quedaba sentenciado.

Errores sobre el tapete

[foto de la noticia]

No todos son aciertos. En la última visita liguera al Bernabéu Guardiola quiso sorprender con Dani Alves como extremo. No funcionó y tuvo que cambiar sobre la marcha. Estuvo a tiempo y el empate obtenido por el Barça fue la estocada definitiva al último pulso liguero.

Tampoco acertó Mourinho días después, en la ida de la semifinal de Liga de Campeones. Tuvo un argumento de defensa posterior, la expulsión de Pepe, pero inició el partido sin un 9. Con Lass y Pepe como escuderos de Xabi Alonso. Tapado el centrocampista español desapareció el fútbol madridista. Fue la menor posesión del Real Madrid en un clásico. Acabó perdiendo 0-2 y enterrando el sueño de la 'Décima' Copa de Europa.

Ahora, con la diferencia de tres puntos pero que serán seis si el conjunto madridista gana en Sevilla cuando recupere la jornada de ventaja de los barcelonistas, el clásico aparece en un nuevo escenario en el que se verá la valentía de sus técnicos.

Mourinho aprendió una lección el día que salió con todo. Con su dibujo ofensivo habitual (4-2-3-1). Fue su primer clásico como técnico blanco. Se llevó una 'manita' del Camp Nou y enseñó al madridismo que al actual Barça no se le gana jugando de tú a tú. Desde entonces diseña entramados defensivos reforzados en el centro del campo. Trivotes cuyo objetivo es frenar la construcción de las piezas azulgranas.

¿Triángulo, trivote, defensa de tres..?

[foto de la noticia]

En la mente de Mou está repetir la idea mostrada en la salida más seria de la temporada, a Mestalla en Liga. Un 'trivote' de músculo con la presencia de 'Lass' y Khedira como escuderos de Xabi Alonso, el gran referente. Las molestias musculares de Arbeloa lo condicionan.

'Lass' tendrá que pasar al lateral y Mourinho demostrar si es conservador, apostando por Coentrao en la medular, o ambicioso para asestar un golpe casi definitivo a la Liga, manteniendo a Özil.

La duda de Pep radica en defensa. En grandes escenarios esta temporada apostó por línea de tres. En Mestalla. En San Siro donde se jugaba el primer puesto de su grupo de Liga de Campeones. La velocidad del ataque madridista le puede hacer reconsiderar la habitual defensa de cuatro, con Dani Álves con libertad para subir por la banda derecha.

En el caso de que la necesidad de un triunfo que recorte distancias con el líder le haga apostar por jugar con tres defensas, será suplente un campeón del mundo español: Puyol o Piqué. El capitán mide minutos. Piqué buscó una amarilla que le asegurase su presencia en el clásico con unas formas que no gustaron a Pep. Su temporada, marcada por dos lesiones musculares, es de momento irregular.

Así asoma el duelo entre dos entrenadores de métodos radicalmente diferentes pero con algo en común, son ganadores. En el duelo personal Guardiola cede el triunfo a Mourinho en la sala de prensa. "Es el puto amo". Y en el campo de juego, desde aquella espina clavada en la semifinal ante el Inter de Milán que privó al barcelonismo de una final europea en el Bernabéu, disfruta Pep de más alegrías. Solo cedió en la Copa del Rey. La primera piedra del proyecto de 'Mou' en el Real Madrid.

La NBA frena el traspaso que enviaba a Gasol a los Rockets y a Chris Paul a los Lakers


Cuando todo estaba cerrado, cuando Pau Gasol ya se veía vestido con el rojo de los Rockets, la propia NBA echó por tierra toda la operación. De momento, el español sigue siendo jugador de los Lakers y hoy entrenará con la franquicia californiana.

La cronología de los acontecimientos fue la siguiente. A medianoche, una vez que los jugadores votaron (y aprobaron) el nuevo convenio colectivo, se acababa oficialmente el 'lockout' que había mantenido cerrado el negocio durante casi 150 días. Inmediatamente, los Lakers comenzaron a mover ficha y en todas las quinielas aparecía el nombre de Pau Gasol. Un cuchicheo que, al cabo de unos minutos, se escuchaba a voces. Incluso el General Manager de los Hornets -un equipo que es propiedad de la NBA-, Dell Demps, confirmaba en New Orleans Times Picayune que Chris Paul, uno de los mejores bases del mundo, se marchaba a los Lakers. Movimiento a tres bandas que acaba con Pau en Houston. También saldría de los Lakers otro veterano, Lamar Odom. Este sí acabaría en Nueva Orleans.

En las jornadas anteriores se había filtrado que el equipo angelino, eliminado el curso pasado en la segunda ronda de los playoffs, había puesto a toda su plantilla en el escaparate. Excepto Kobe Bryant, por supuesto. El objetivo de la franquicia californiana es formar un 'Big Three' de campanillas, reclutando junto a Paul, al pívot Dwight Howard (en teoría, el siguiente movimiento será mandar al joven Andrew Bynum a Orlando a cambio de Superman). Rumores que Pau intentó despejar a su manera. No le falta experiencia en estas lides al catalán. "Hay muchas especulaciones, muchos rumores alrededor y es comprensible. Crea atracción y eso es bueno para los aficionados, y supongo que también para la NBA", apuntaba Pau en LA Times, e intentaba tranquilizar: "Mientras no pase nada conmigo, tenemos los jugadores que tenemos y estamos bien así. Saldremos a luchar independientemente del equipo que tengamos, no importa quién esté aquí".

Finalmente, se confirmaba la jugada triste y rocambolesca para Pau, quien a sus 31 años y tras ganar dos anillos con los Lakers, veía cómo su carrera daba un giro de 180 grados. Gasol, sin desearlo, acabaría en Houston, ya que Kevin Martin, Luis Scola y Goran Dragic irían a los Hornets. De estar en la franquicia más lujosa y mediática de la NBA -y una de las más pujantes también deportivamente-, Pau pasaría a unos Rockets deprimidos, que también perdieron recientemente al que era su jugador franquicia Yao Ming, retirado por sus lesiones.

Pero, más allá de las tres de la madrugada hora española, toda la operación estalló. El motivo fue la negación de los propios propietarios de las diferentes franquicias, que no vieron con buenos ojos el movimiento de los Hornets, un equipo que controla directamente la NBA. Esas presiones a David Stern hicieron que la operación se cancelara. Ante todo lo acontencido, el propio Chris Paul sólo pudo reaccionar en Twitter con un: "Wow".