tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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jueves, 17 de abril de 2014


Muere Gabriel García Márquez, un genio de la literatura universal

Bajo un aguacero extraviado, el 6 de marzo de 1927, nació Gabriel José García Márquez. Hoy, jueves 17 de abril de 2014, a la edad de 87 años, ha muerto en México DF el periodista colombiano y uno de los más grandes escritores de la literatura universal. Autor de obras clásicas como Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarcaCrónica de una muerte anunciada,fue el creador de un territorio eterno y maravilloso llamado Macondo.
Nació en la caribeña Aracataca, un poblado colombiano, un domingo novelable a partir del cual el niño viviría una infancia a la que volvió muchas veces. Entró a la literatura en 1947 con su cuento La tercera resignación; la gloria le llegó en 1967 con Cien años de soledad, y su confirmación en 1982 con el Nobel de Literatura. Ahora, el ahijado más prodigioso de Melquiades se ha ido, para quedarse entre nosotros un hombre que creó una nueva forma de narrar; un escritor que con un universo y un lenguaje propios corrió los linderos de la literatura; un periodista que amaba su profesión pero odiaba las preguntas; una persona que adoraba los silencios, y con un encanto que cautivó a intelectuales y políticos, y hechizó a millones de lectores en todo el mundo.

Libro

Gabriel no iba a ser su nombre. Debió llamarse Olegario. Acababan de sonar las campanas dominicales de la misa de nueve de la mañana cuando los gritos de la tía Francisca se abrieron paso, entre el aguacero, por el corredor de las begonias: “¡Varón! ¡Varón! ¡Ron, que se ahoga!”. Y nuevos alaridos enmarañaron la casa. Una vez liberado del cordón umbilical enredado en el cuello, las mujeres corrieron a bautizar al niño con agua bendita. Lo primero que se les vino a la cabeza fue ponerle Gabriel, por el padre, y José, por ser el patrono de Aracataca. Nadie se acordó del santoral. De lo contrario, se habría llamado Olegario García Márquez.
Aquel domingo 6 de marzo de 1927, Aracataca celebró la llegada del primogénito de Luisa Santiaga y Gabriel Eligio. Fue el mayor de 11 hermanos, siete varones y cuatro mujeres. En realidad, para los cataqueros había nacido el nieto de Tranquilina Iguarán Cotes y el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, los abuelos maternos con quienes se crio hasta los diez años en una tierra de platanales bajo soles inmisericordes y vivencias fabulosas. Era un pelaíto en una casa-reino de mujeres, acorralado por el rosario de creencias de ultratumba de la abuela y los recuerdos de guerras del abuelo, el único hombre junto a él. ¡Ah! y un diccionario en el salón por el que entra y sale del mundo.
Diez años que le sirvieron para dar un gran fulgor a lo real maravilloso, al realismo mágico.
Los cuentos fueron para él ese primer amor que nunca se olvida, el cine los amores desencontrados y las novelas el amor pleno y correspondido.
De todos ellos, creía que la historia que no embolatará su nombre en el olvido es la de sus padres recreada en El amor en los tiempos del cólera.
Fue uno de los escritores más admirados y traducidos: más de 40 millones de libros vendidos en 36 idiomas
Son las vísperas de su vida.
Donde todo empieza... Amor y amores deseados, esquivos y de toda estirpe en sus escritos.


García Márquez, que será conocido por sus amigos como Gabo, vive un segundo tiempo cuando a los 16 años, en 1944, sus padres lo envían a estudiar a la fría, helada, Zipaquirá, cerca de Bogotá. Descubre sus primeros escritores tutelares, Kafka, Woolf y Faulkner.
El zumbido de la literatura y el periodismo lo rondan.
Como su Melquíades, Gabo creó un nuevo tiempo y espacio en el que coexisten en el mismo instante, y como uno solo, realidad e imaginación
Allí, en el frío del altiplano andino, lo sorprende el cambio de destino del país y el suyo. Estudia Derecho, cuando el 9 de abril de 1948 es asesinado el candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán. Un suceso conocido como El bogotazo. Fue el antepenúltimo germen de un rosario de conflictos políticos y sociales, conocido como La violencia que habrán de germinar en sus obras.
Después de El bogotazo volvió a sus tierras costeñas con una mala noticia para sus padres: deja la carrera de Derecho. A cambio empieza en el periodismo. Primero en el periódico El Heraldo, de Barranquilla, entre otras cosas como crítico de cine bajo el seudónimo de Séptimus; luego en El Universal, de Cartagena de Indias, hasta volver a Bogotá, en 1954, a El Espectador, el diario que en 1947 había publicado, un domingo, su primer cuento.
García Márquez con una edición de 'Cien años de soledad' a finales de los sesenta / COLITA
Además de crónicas y reportajes escribía para las páginas editoriales y la sección Día a Día, en la que se daba cuenta de los hechos más significativos de aquella Colombia donde la violencia corría en tropel. En 1955 escribe la serie sobre un suceso que terminará llamándose Relato de un náufrago.
Ryszard Kapuscinski aseguró que, aunque lo admiraba por sus novelas, consideraba que “la grandeza estriba en sus reportajes. Sus novelas provienen de sus textos periodísticos. Es un clásico del reportaje con dimensiones panorámicas que trata de mostrar y describir los grandes campos de la vida o los acontecimientos. Su gran mérito consiste en demostrar que el gran reportaje es también gran literatura”.
Mientras trabaja como periodista escribe cuentos y no se desprende de una novela en marcha que lleva a todos lados, titulada La casa.
Ese mismo año aparece su primera novela, La hojarasca. Después viaja a Europa como corresponsal del diario bogotano y recorre el continente, e incluso los países de la “cortina de hierro”. En 1958 vuelve y se casa con Mercedes Barcha. Hasta que se instala en México DF, en 1961, donde hace vida con sus amigos, las parejas Álvaro Mutis-Carmen Miracle y Jomí García Ascot-María Luisa Elío (dos españoles exiliados de la guerra). Un día Mutis le da dos libros y le dice: “Léase esa vaina para que aprenda cómo se escribe”. Eran Pedro Páramo y El llano en llamas, de Juan Rulfo. Ese año publica El coronel no tiene quién le escriba.
El escritor durante la ceremonia de los Premios Nobel en Estocolmo en 1982
—“¿Fue tu abuela la que te permitió descubrir que ibas a ser escritor?”, le preguntó en los años setenta su amigo y colega Plinio Apuleyo Mendoza.
—“No, fue Kafka, que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los 17 años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije: ‘Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Pero si es así, escribir me interesa”.
La escritura no le da para comer y trabaja en cine y publicidad. Llega 1965. Pronto terminarán cuatro años de sequía literaria. El embrión es La casa. Páginas que no terminan de coger forma. Hasta que un día, mientras viaja en un Opel blanco con su esposa Mercedes y sus dos hijos de vacaciones a Acapulco, ve clara la manera en que debe escribirla: sucedería en un pueblo remoto, y descubre el tono: el de su abuela que contaba cosas prodigiosas con cara de palo, y la llenaría de historias: las contadas por su abuelo en la Guerra de los Mil Días de Colombia. Y el comienzo de la novela: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.
Ha sido el soplo divino de Kafka, Faulkner, Sherezada, Rulfo, Verne, Woolf, Hemingway, Homero… y sus abuelos Tranquilina y Nicolás.
Da media vuelta y regresa en el Opel blanco a su casa de San Ángel Inn, en México DF.
Una vez llega, coge sus ahorros, 5.000 dólares, y se los entrega a su esposa para el mantenimiento del hogar mientras se dedica a escribir. La Cueva de la Mafia es la habitación de su casa donde esa primavera se exilia con la enciclopedia británica, libros de toda índole, papel y una máquina Olivetti. Vive y disfruta ese rapto de inspiración al escribir hasta las ocho y media de la noche al ritmo de los Preludios de Debussy y Qué noche la de aquel día de los Beatles.
En otoño el dinero se acaba y las deudas acechan. García Márquez coge, entonces, el Opel y sube al Monte de Piedad a empeñarlo. Es una nueva tranquilidad para seguir escribiendo, aumentada por las visitas de sus amigos que les llevan mercaditos.
Al llegar el invierno de 1965-1966 pone un punto y aparte, y llora, llora como ni siquiera en sus novelas está escrito. Tenía 39 años Gabriel García Márquez cuando, esa mañana de 1966, salió de La Cueva de la Mafia, atravesó la casa y se derrumbó en lágrimas sobre la cama matrimonial como un niño huérfano. Su esposa, al verlo tan desamparado, supo de qué se trataba: el coronel Aureliano Buendía acababa de morir. Era el personaje inspirado en su abuelo Nicolás.
Muere orinando mientras trata de encontrar el recuerdo de un circo, después de una vida en la que se salvó de un pelotón de fusilamiento, participó en 32 guerras, tuvo 17 hijos con 17 mujeres y terminó sus días haciendo pescaditos de oro.
Un duelo perpetuo para el escritor que, el 5 de junio de 1967, ve recompensado al saber que esa historia comandada por el coronel, bajo el título de Cien años de soledad, inicia su universal parranda literaria en la editorial Sudamericana, de Francisco Porrúa, en Buenos Aires. Todos quieren conocer la saga de los Buendía.
La novela impulsa la universalización del boom de la literatura latinoamericana. “Verdaderamente fue a partir del triunfo escandalosamente sin precedentes de Cien años de soledad”, afirmaría José Donoso en Historia personal del boom.
En medio de la algarabía, García Márquez se va a vivir a Barcelona donde afianza su amistad con autores como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar. El éxito es rotundo y trasciende a otros idiomas. Luego empieza a escribir El otoño del patriarca (1975) como un ejercicio para quitarse de encima la sombra de su obra maestra. Para entonces ya es muy activo con la causa cubana y está más presente en Colombia. En 1981 publica Crónica de una muerte anunciada.
La noticia del Nobel lo sorprende en México en 1982. En la frontera del amanecer del 10 de octubre el teléfono lo despierta. Con 55 años se convierte en uno de los escritores más jóvenes en recibir el máximo galardón de la literatura. En diciembre rompe con la tradición al recibir el premio vestido con un liquiliqui, una manera de rendir homenaje a su tierra costeña y compartirlo con su abuelo Nicolás que usaba trajes así en el ejército. Una ausencia que acompañó al escritor desde los 10 años, cuando este murió, y convirtió en incompletas todas sus alegrías futuras, por el hecho de que el abuelo no las sabía, escribe Dasso Saldívar en la biografía Viaje a la semilla.
Tres años después culmina la historia de sus padres: El amor en los tiempos del cólera. Siguen El general en su laberinto (1989) y Del amor y otros demonios (1994).
Hace realidad uno de sus sueños, en Cartagena de Indias: la creación de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y se une a otros proyectos informativos. Son los años de su vuelta al periodismo. Al principio de todo.
En 1999 le detectan un cáncer linfático. Todo ello mientras termina de escribir sus memorias, Vivir para contarla, a las que cuando puso punto final se topó con la muerte de su madre, Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Un domingo lo trajo ella al mundo; y un domingo lo dejó ella. Fue la noche del 9 de junio de 2002. Dos años más tarde escribe su última creación: Memoria de mis putas tristes.
Sus recuerdos empiezan su peregrinación.
Hasta que se han ido del todo al encuentro de los Buendía.
Y de no haber sido escritor, lo que realmente hubiera querido ser Gabriel García Márquez también tiene que ver con el amor, presente en todas sus obras. Lo supo hace muchos en Zúrich cuando una tormenta de nieve tolstiana lo llevó a refugiarse en un bar. Su hermano Eligio recordaría cómo él se lo contó:
—“Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, hubiera querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, solo para que los enamorados se quisieran más”.
Entre realidades, deseos, sueños, alegrías, agradecimientos, imaginaciones y, sobre todo, por el paraíso irrepetible de su lectura, Gabriel García Márquez está ahora en el mismo lugar donde él llevó a Esteban en su inolvidable cuento El ahogado más hermoso del mundo,después de que a la gente del pueblo “se le abrieran las primeras grietas de lágrimas en el corazón”… Porque una vez comprobado que había muerto “no tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás”… El rumor del mar trae la voz del capitán de aquel barco, que en 14 idiomas, dice señalando al mundo, por encima del promontorio de rosas amarillas en el horizonte del Caribe: “Miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas; allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia donde girar los girasoles; sí, allá, es el pueblo” de Gabriel García Márquez.

DENTADURAS...


20 Valientes Transforman un Pueblo Fantasma en una Maravillosa Ecoaldea casi Utópica


Este encantador pueblecito abandonado en los años 50 – 60 se ha convertido en una aldea casi utópica. Todas las casas estaban en ruinas y poco a poco gracias al esfuerzo de 20 valientes han reconstruido el pueblo. La ecología es uno de sus principales valores, en esta ecoaldea se cultivan sus frutas y verduras, crían sus pollos y cerdos de forma orgánica, sus casas están diseñadas de forma bioclimática. En general buscan vivir en armonía con la naturaleza pero sin dejar de lado la tecnología, ya que la aldea es 100% energéticamente autosuficiente, tienen placas solares, molinos de viento y una turbina.

El humor de esta foto solo pueden entenderlo uruguayos y argentinos...





Fotos de Sociedad Argentina de Horticultura


El tiburón divide a Australia

Los océanos que rodean Australia son lugar de paso de tiburones, ballenas y delfines durante sus migraciones anuales. Las medusas mortíferas y un sinnúmero de animales que pican, atacan y muerden hacen de la costa australiana uno de los lugares más peligrosos del mundo. El número de ataques de escualos se ha duplicado en los últimos 20 años, con una media de 6,5 agresiones al año durante la década de los noventa y hasta 15 entre 2000 y 2010. Un 30% fueron letales.
Lejos de amedrentarse, los australianos han convertido el océano en una parte esencial de su identidad. A la arraigada cultura surfista se suman actividades como la natación oceánica, el remo y el submarinismo. Quienes se adentran con frecuencia en el mar ven sus peligros como algo natural y aceptan el riesgo con estoicismo, pero las autoridades buscan formas de reducir los incidentes. La medida más extrema es la que adoptó el pasado diciembre el Gobierno del Estado de Australia del Oeste, que incluye la instalación de más de 70 boyas con un cebo clavado a un arpón para atraer a los tiburones y permite a los pescadores sacrificar a los que midan más de tres metros de largo.
La medida no tiene precedentes en el mundo y ha desatado una agria polémica en el país, pues autoriza a disparar contra tiburones tigre, tiburones blancos y tiburones toro. Estos dos últimos están clasificados como especies vulnerables en Australia, solo un escalón por encima de las especies en peligro de extinción. En los últimos meses, manifestaciones de hasta 6.000 personas han tomado las playas de Perth, la capital de la región, en protesta por el programa.
Aunque la comunidad científica afirma que los ataques han aumentado porque cada vez más personas hacen uso de las playas, el Gobierno federal del país consideró que frenar esa escalada es una cuestión de “seguridad nacional” y autorizó la medida. “Gracias a este plan, seremos más rápidos y más proactivos a la hora de atrapar y eliminar tiburones tras un ataque. Los bañistas tendrán más seguridad cuando acudan al agua”, afirmó, al anunciar la medida, el primer ministro de Australia del Oeste, Colin Barnett, enarbolando la cifra de siete agresiones mortales en los últimos tres años en la región.
El programa empezó a ejecutarse en enero y se mantendrá hasta finales de abril, pero Barnett ya ha pedido extenderlo a los próximos tres años. La región destinará además 20 millones de dólares (13,5 millones de euros) hasta el año 2016 para investigar el comportamiento de estos depredadores y detectar su presencia en las playas. Desde que se instalaron las primeras boyas, 110 tiburones han quedado atrapados. De estos, 14 murieron al momento, 31 fueron abatidos por los pescadores que patrullan la zona y el resto fueron liberados.
“Sacrificar tiburones reducirá los ataques, pero solo porque se reducirá su número, y esa no es la solución”, asegura el director del Consejo de Conservación de Australia del Oeste, Piers Verstegen, que comenta que “es más probable que te caiga un rayo encima que sufrir el ataque de un tiburón”. Verstegen lamenta que las autoridades no hayan priorizado opciones “no letales”, como sistemas avanzados de detección de escualos o campañas de información a los bañistas.
La organización ecologista Sea Shepherd encabeza la campaña en contra del sacrificio de tiburones. Su director, Jeff Hansen, denuncia que el Gobierno ha pagado más de 600.000 dólares (404.000 euros) a un solo pescador por recorrer las boyas durante cuatro meses y abatir a los escualos. “Le están pagando 5.700 dólares [casi 4.000 euros] al día. ¿Cuántos investigadores, cuántos vigilantes en las playas podrían pagar con ese dinero?”, pregunta.
Sea Shepherd elevó la cuestión al Tribunal Superior del país, que dictó que las boyas no ponen en peligro la supervivencia de la especie. Pero Hansen recuerda que “los tiburones han habitado los océanos durante millones de años y han determinado la evolución de todas las especies por debajo de ellos”. Un océano sin tiburones, afirma, “es un océano enfermo”.

Una experiencia traumática

Cuando un tiburón blanco de cuatro metros y medio de largo hizo saltar por los aires su canoa, Martin Kane “solo podía pensar en cómo iba a morir”. Un día de junio de 2012, Kane salió al océano a navegar con un amigo. “Me paré porque un grupo de delfines comenzó a nadar entre nuestras barcas y me encanta oírles hablar”, explica.
De pronto, el tiburón blanco arremetió contra la canoa de fibra y la proyectó unos dos metros sobre el mar. Para Kane, la sensación fue similar a la de un accidente de coche.
Mientras el animal se ensañaba con la embarcación, Kane empuñó el remo y se preparó para contraatacar. “Mi amigo Dale remó pasando junto al tiburón, llegó hasta mí y me escoltó hasta la playa, me salvó la vida”, reconoce. La experiencia fue “traumática”, pero Kane cree que el sacrificio de los escualos no es la mejor solución. “Necesitamos proteger a quienes se meten en el agua, pero la tecnología nos puede ayudar más que matar a unos cuantos tiburones”, afirma.

Escuchas policiales involucran al exobispo de Tui en una red corrupta

Todo empezó con la rocambolesca operación de compraventa de una casa rectoral de la Iglesia en Paraños, una pequeña aldea en el interior de Pontevedra. Los vecinos se enteraron de que el Obispado de Tui había vendido a sus espaldas el inmueble que habían contribuido a mantener con sus ahorros. El precio oficial fue de 60.000 euros en 2008 y el comprador, un viejo conocido de la Diócesis, Carlos Gómez Gil,técnico entonces de la Consejería de Cultura que decidía las subvenciones para restaurar patrimonio eclesiástico. A la casa típica de aldea, sus nuevos moradores le añadieron una piscina y un porche tras restaurarla de arriba a abajo.
Extracto de la conversación entre Carlos Gómez-Gil, técnico de la consellería de Cultura, imputado en la trama, y el cura de Lérez
El párroco de Paraños, Juan Sobrino, amigo personal de Gómez-Gil e imputado en la causa, negó a sus fieles que hubiera enajenado la vivienda, pese a que en las escrituras consta que estaba presente durante la venta en una notaría de Vigo. El entonces obispo de Tui, José Diéguez Reboredo, también imputado, habló de una cesión durante 23 años a cambio de las obras de rehabilitación. Pero, en marzo de 2009, los parroquianos se quedaron de piedra al comprobar que el nuevo propietario —que aún no había abonado un céntimo a la Iglesia— la tenía a la venta en Internet por 680.000 euros. Y presentaron una denuncia en la fiscalía. La investigación se cruzó con otra que ya instruía un juzgado de Santiago sobre las ayudas públicas de la Xunta a diferentes diócesis para rehabilitar patrimonio eclesiástico, y las adjudicaciones que la Iglesia firmaba con empresas de restauración. Ambas causas desembocaban en los apellidos de Gómez-Gil Aizpurúa.
Extracto de la conversación entre Gómez Gil y Olga Quintela representante de una empresa de restauración e imputada
La policía tiró del hilo y destapó una presunta red corrupta que se encargaba de restaurar iglesias y conventos con ayudas de la Xunta. Nació la Operacion Retablo. Los investigadores sostienen que Gómez Gil decantaba las ayudas a las órdenes religiosas desde la Consejería de Cultura a cambio de que estas contratasen a empresas amigas. Y que un segundo funcionario, José Manuel Pichel Pichel, arquitecto de la sociedad pública que se encarga de promocionar el turismo jacobeo, adjudicaba contratos para albergues de peregrinos con el mismo criterio. A ambos se le imputa fraude, cohecho, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas a funcionarios y exacciones ilegales contra la Administración.
Extracto de la conversación entre José Manuel Pichel, arquitecto de la Sociedad del Xacobeo y un aparejador al que ofrece contratos para albergues
Decenas de conversaciónes grabadas por la policía ilustran el modus operandi. En una de ellas, el hiperactivo arquitecto de la Xunta avisa a uno de sus aparejadores de confianza sobre las posibilidades que abría la red de alojamientos para peregrinos: “Os voy a repartir Galicia, os voy a dar una herencia de puta madre”. Otra charla de Gómez Gil con una empresaria de restauración, Olga Quintela, también imputada en el caso delata las prácticas de la red. El funcionario lamenta que la rehabilitación de un retablo no pueda hacerse por adjudicación directa, al superar los 50.000 euros. La restauradora le recuerda que como poco los trabajos costarían 146.000 euros. Entonces, Gómez Gil invitó ala empresa a aumentar los precios de la restauración de seis imágenes de la misma iglesia de 11.000 a 14.000 euros: “Súbeles un pelín y que dios reparta suerte”. En el sumario constan decenas de llamadas parecidas de Gómez-Gil a otras empresas de restauración para pactar precios y fraccionar contratos evitando así los concursos públicos. La policía peinó sus cuentas bancarias y halló ingresos sin justificar por 122.471 euros entre 1998 y 2008.
Extracto de la conversación en la que Gómez Gil pide a Quintela que infle contratos para reparar las imágenes
Tras recibir la visita de la policía, uno de los empresarios a los que encargaba las obras a travées de párrocos amigos, Manuel Montes Carballa, decidió tirar de la manta. Arruinado y arrepentido, admitió que él mismo había sufragado la rehabilitación de la rectoral, además de realizar otros regalos al funcionario de la Xunta a cambio de promesas de contratos que no siempre se cumplían. Puso como ejemplo un trabajo en el Obispado de Tui-Vigo: “La diócesis, por mediación de Gómez-Gil, encargó el proyecto de obra al estudio de arquitectura [privado] de Pichel, quien logró desde la sociedad Xacobeo que aportase fondos públicos a la Iglesia para afrontar el gasto. De esta forma, todo el mundo sale beneficiado”.
Es solo uno de los innumerables ejemplos que relata el sumario, que también denuncia algunas chapuzas en los trabajos restauración que arruinaron parte del patrimonio. Las escuchas policiales involucran a varios cargos eclesiásticos, empezando por el entonces obispo de Tui, José Diéguez Reboredo; a su ecónomo en la diócesis, Benito Estévez y al cura de Paraños, Juan Sobrino. Tanto el juez que instruye el caso como la policía sostienen que la presunta venta de la rectoral al funcionario de Cultura fue en realidad una “dádiva, un pago por los favores prestados” y les acusa de cohecho.
En otra conversación interceptada por los agentes, el principal imputado, Carlos Gómez Gil, pide (sin éxito) a una de sus empresas de confianza que mueva sus contactos para mediar ante el director general de Patrimonio de la Xunta, José Manuel Rey Pichel (sin ninguna relación con el arquitecto del Xacobeo) y que intente frene la investigación de la fiscalía.
La acusación popular que defiende los intereses de los vecinos de Paraños pide imputar también a dos sacerdotes, Crisanto Rial y David Juan Morado, que aparecen en los pinchazos alertando a los imputados de la investigación policial. La defensa del exobispo y del ecónomo de la diócesis de Tui intenta anular las escuchas y sostiene que la orden de la juez para intervenir los teléfonos de los dos funcionarios de la Xunta no está suficientemente fundada. El fiscal se opone y pide que ese argumento se invoque cuando llegue el turno del juicio con jurado. Para el que falta solo un último trámite: que el juez se lo comunique a las partes.

“Tenga cuidado, la policía va a por usted”

Los más de 3.000 folios que recogen meses de grabaciones policiales a los imputados evidencian las complicidades entre distintos representantes de la Iglesia y los funcionarios a los que la policía, el fiscal y el juez que instruye el caso señalan como personajes centrales de la trama. Un ejemplo: cuando, en septiembre de 2009, los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica interrogaron a media docena de párrocos sobre la forma en que recibían ayudas de la Xunta y el procedimiento para adjudicar las obras de rehabilitación, varios sacerdotes se apresuraron a avisar a Carlos Gómez-Gil, el exfuncionario de la Xunta y mediador en la concesión de subvenciones.
El primero en telefonearlo, nada más abandonar la comisaría es Don Crisanto, cura de San Salvador de Lérez, en Pontevedra. Este es un extracto de la charla:
Crisanto: Acabo de venir de la policía.
Carlos Gómez-Gil: Lo sé.
C.: ¿Sabe que andan por usted?
C.G.G.: Lo sé, lo sé, sí, en esta vida te llevas muchas sorpresas, basta con que intentes trabajar y hacer las cosas bien para que haya gente con envidias.[...]
C.: Preguntaron por su nombre y yo traté de ser parco y prudente, no dije mentira pero no dije toda la verdad ni mucho menos, eh. Tampoco quería decir alguna frase que pudiera complicarle. La pregunta más clara siempre, insistente, que ya dije que no me insista más en eso, era si usted o alguien de la Xunta me habían indicado una empresa concreta, es la clave del asunto.
C.G.G.: De verdad, es patético.
C.: Tenga cuidado si hubo una cosa más o menos anómala para poder subsanarla porque ir, van a por usted claramente”
C.G.G.: Lo sé, lo sé. Pero si lo que hubo es solo trabajo. [...]
C.: Mi llamada era un poco para que pudiera estar sobre aviso preparar su defensa si hace falta. [...] La cosa va de que usted aconsejaba, sugería o imponía determinadas empresas y usted recibía parte de los beneficios. Ese es el meollo.
C.G.G.: ¿Y eso cómo lo van a probar? Incluso si fuera así, cómo lo van a probar. [...] Fíjate que se ha trabajado con bastantes empresas. ¿De qué va, extorsionaba yo a todas? Es patético.

Juicio por atentados del 11/S en Nueva York en suspenso por espionaje

Boceto aprobado por el Pentágono y realizado por la artista de la corte Janet Hamlin, del acusado Ramzi Binalshibh, centro, quien asiste a su audiencia antes del juicio junto con otros acusados ​​en la Base Naval de la Bahía de Guantánamo de EEUU en Cuba, el lunes, 14 de abril 2014. De derecha a izquierda están Mustafa al Hawsawi, parcialmente cortado, Ali Abdul Aziz Ali, Ramzi Binalshibh, Walid bin Attash y Khalid Sheikh Mohammad. Un abogado de uno de los cinco acusados ​​en el tribunal de guerra, dijo el lunes que los agentes del FBI interrogaron a los miembros de su equipo de defensa, una revelación que trajo un abrupto fin a la audiencia. Foto: Janet Hamlin, Pool AP)

El juicio militar contra cinco presuntos conspiradores de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad estadounidense de Nueva York, permanece en suspenso tras las acusaciones de espionaje sobre la defensa.

Según destacan hoy medios digitales, las denuncias recaen sobre la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), la cual supuestamente utilizó a un miembro del equipo legal como informante confidencial.

Estas imputaciones le siguen a declaraciones previas de los abogados de que los funcionarios del ilegal centro de detención de Estados Unidos en la base naval de Guantánamo (este de Cuba) han vigilado sus comunicaciones, recordó el servicio de noticias en línea Democracy Now.

El pasado año el gobierno estadounidense instaló un micrófono oculto en una sala de juntas de la cárcel, ubicada en la instalación militar que ocupa un territorio arrebatado a la isla caribeña hace más de un siglo.

Según trascendió, Washington aceptó que el dispositivo parecía un detector de humo en el techo de un cuarto de reuniones para detenidos a quienes el Pentágono consideraba “de gran valor” y que estaban encarcelados en un campamento especial de máxima seguridad en la base estadounidense.

En ese momento, los representantes legales de los cinco hombres acusados de planear y ayudar en los ataques solicitaron a un juez que interrumpiera de inmediato el proceso, ya que tal monitoreo violaría el derecho de comunicación entre abogados y sus clientes.

(Con información de Prensa Latina)

Los rebeldes prorrusos frenan la ofensiva de blindados de Ucrania

Las tensiones se agravan en el este de Ucrania, donde aumentan los incidentes entre los contingentes militares enviados por las autoridades de Kiev y los ciudadanos que, defendiendo un modelo federal o prorruso, se proponen realizar un referéndum (ilegal) de autodeterminación.
Desde el punto de vista de los dirigentes interinos del Estado el envío de tropas al este se enmarca en una “operación antiterrorista” contra “separatistas” prorrusos y apoyados desde Rusia (de forma activa e incluso por miembros de instituciones de aquel país, según el Servicio de Seguridad de Ucrania). Sin embargo, desde la óptica de quienes ocupan ayuntamientos, bloquean carreteras y accesos a ciudades la llegada de los uniformados es parte de una acción represiva contra quienes vinculan su identidad con la lengua rusa. Esta acción, según estos sectores, está protagonizada por un “Gobierno ilegítimo” con un apoyo de EE UU y la Unión Europea, que es también activo e institucional, según los representantes de la República Popular de Donetsk (RPD).
Más allá de estos dos clichés que atrapan el sentido común, los sectores razonables de ambas partes temen cada vez más que pueda perderse el control y que se haga inevitable el deslizamiento hacia una guerra civil. Ayer, sectores del grupo radical Oplot ocuparon la alcaldía de Donetsk, con lo que ya son dos los edificios oficiales (el otro es la Administración Provincial) tomados por los activistas prorrusos en la capital de la región.
REUTERS-LIVE!
En Kramatorsk, centro industrial muy dependiente de los pedidos de Rusia, un caza Su-27 ucranio hacía piruetas y pasaba una y otra vez sobre los ciudadanos el miércoles por la mañana cuando esta corresponsal visitó la localidad, a unos 100 kilómetros al norte de Donetsk. El ruido de los motores y el continuo ir y venir del aparato sobre nuestras cabezas suponía como mínimo un factor de presión psicológica y evocaba las exhibiciones de la aviación rusa enChechenia.
Varios helicópteros se posaron en el aeropuerto de Kramatorsk, instalación que ha sido rehabilitada recientemente y que en épocasoviética estuvo al servicio de la industria bélica local. Del aeropuerto se veía despegar un avión de transporte militar. Los habitantes del pueblo habían montado un piquete en la carretera hacia el aeropuerto y se habían sentado en los campos vecinos para vigilar la salida de los aerotransportados. El martes, dos personas fueron heridas —una de ellas tuvo que ser hospitalizada—, cuando los militares dispararon sobre quienes se habían concentrado en las barricadas erigidas junto al aeropuerto, señalaban varios ciudadanos de Kramatorsk. A lo largo de todo el día los ciudadanos habían estado intentando establecer contacto con los que habían aterrizado en el aeropuerto. El general dijo que no tenían intención de atacar a civiles.
Durante la mañana del miércoles, seis carros blindados ucranios fueron neutralizados y requisados por los habitantes de Kramatorsk. La columna de vehículos que entró en la ciudad se había perdido, así que “nuestros taxistas” la condujeron a una calle cerca del mercado en la parte vieja de la ciudad, donde la bloquearon, según contaba Tatiana, también taxista de profesión, que actuaba de portavoz en el “puesto número 1”. Este emplazamiento es un conjunto de barricadas, formadas sobre todo por cubiertas de neumáticos, después de dejar Kramatorsk en dirección a Slaviansk.
Los soldados, bloqueados por la mañana en Kramatorsk, eran de “la última leva del Ejército de Ucrania, chicos de 18 y 19 años que llevaban tres días en el campo, durmiendo en los tanques, hambrientos y asustados”, afirmaba Tatiana, que dijo haber hablado con todos ellos. “Les dijeron que somos terroristas y que los vamos a matar”, explicó. “Después de que nuestro responsable conversara con ellos, los chicos se pasaron de nuestro lado y se fueron, con la bandera de Donbás [abreviatura para la cuenca del Don] y la bandera rusa, hacia Slaviansk”, dijo Tatiana, según la cual en total había unas 60 personas o tal vez incluso más y la columna había sido desarmada. La captura de los seis carros bilindados fue confirmada por el Ministerio de Defensa en Kiev. Otros seis carros blindados se encontraban ayer en Pchélkino, en las inmediaciones de Kramatorsk, y habían sido bloqueados por los activistas locales, explicó la activista-taxista, según la cual un caza había disparado contra quienes bloqueaban la columna, “por suerte sin víctimas”. Hacia Pchelkino se dirigió un autobús lleno de milicianos armados con fusiles Kaláshnikov, que atravesó el “puesto número uno” mientras esta corresponsal estaba allí.
En total, en Kramatorsk había cuatro puestos de control destinados a neutralizar el avance militar ucranio. El Ayuntamiento de Kramatorsk se encuentra protegido por barricadas en las que cuelgan carteles pidiendo al presidente en funciones Alexandr Turchínov que retire los tanques de los accesos de la ciudad. En las barricadas de Kramatorsk se exhiben banderas de la República Popular de Donetsk, se critica a EE UU y se exige el referéndum.
En la ciudad, la industria languidece y los obreros de las grandes empresas cobran sueldos de subsistencia por falta de encargos. “No hay trabajo y nos pagan los sueldos mínimos”, afirmaba Igor, uno de los obreros de la plantilla, de 12.000 personas, de la gran fábrica metalúrgica local, NKMZ.

Las causas profundas de la tragedia de Valparaiso





El incendio que ha afectado a Valparaíso y, sobre todo, sus terribles consecuencias para la población más desvalida de sus cerros, tiene como causas estructurales la pobreza, la gigantesca desigualdad social imperante en Chile, el capitalismo dependiente, el modelo neoliberal y el desinterés real de quienes han gobernado el país durante las últimas cuatro décadas por disminuir la desigualdad social y tomar medidas eficaces que reviertan la profunda decadencia en que se encuentra el otrora principal puerto del país . Lo anterior, no es ni más ni menos que el producto de la instauración del act ual modelo económico.Valparaíso, que siempre ha abrigado una población mayoritariamente pobre, ha visto acentuarse su pobreza en las últimas décadas. Como consecuencia de ello, han proliferado las construcciones precarias, de material ligero, incluso de deshechos, levantadas en lugares no aptos para el hábitat humano (las laderas de ciertas quebradas), donde no llegan servicios básicos (agua, electricidad, alcantarillado, remoción de basuras, alumbrado público, calles y escaleras) en la forma adecuada, sino precariamente y lo que es peor aún, a menudo de manera "salvaje", solo por iniciativa de los propios pobladores y, por ende, con medios mater iales inadecuados. Esto redunda en hacinamiento humano, habitaciones insalubres amén de precarias, además de acumulación de grandes cantidades de basura en las quebradas, lo que en caso de incendio, se convierte en combustible que acrecienta el área y las consecuencias del siniestro.
La culpa principal de situaciones como esta, recae en el Estado y en el municipio. En el Estado, en tanto no ha atendido con grandes obras de infraestructura las necesidades más urgentes de Valparaíso, y no ha establecido un plan maestro destinado a salvar la ciudad de su, hasta ahora, imparable decadencia. Asimismo, es responsabilidad del Estado y de la casta política que lo administra, la nula adopción de medidas eficaces tendientes a revertir el monstruoso proceso de centralización en torno a la capital, en desmedro de las regiones y de ciudades como Valparaíso. Igualmente, han faltado gravemente a sus deberes los distintos gobiernos municipales (tanto de la Alianza o coalición de la derecha clásica, como de la Concertación), que se han sucedido a la cabeza del gobierno municipal de esta ciudad durante los últimos veinticuatro años, por no haber administrado de manera eficiente y proba los recursos disponibles, y por no haber implementado plan alguno destinado a solucionar de raíz los males de su ciudad. Cabe señalar, por ejemplo, que la ciudadanía se pregunta, qué se hizo con los recursos aportados por la UNESCO a partir de la declaratoria de una parte importante de esa urbe como "Patrimonio de la Humanidad", ya que además de la pintura de algunas fachadas y la restauración de un número limitado de obras arquitectónicas, no se nota un efecto claro de la llegada de esos recursos. La degradación de la ciudad ha continuado, sucediéndose incendios, explosiones de gas, derrumbes e inundaciones que cobran vidas humanas, destruyen edificios públicos, casas y barrios enteros. La basura, suciedad y malos olores se acumulan en calles y quebradas, haciendo más precaria y desagradable la vida de sus habitantes, además de afear una ciudad que, por su entorno natural, debería ser una de las más bellas de Chile.
En este contexto, la intervención de bomberos ha tenido ribetes heroicos. Como es sabido, en Chile este cuerpo está compuesto únicamente por voluntarios no remunerados (lo que es un orgullo nacional) y, aunque el Estado y las municipalidades les entregan algunos recursos, estos son absolutamente insuficientes para hacer frente a todas las necesidades de un país que, por su alta concentración urbana, sus desigualdades sociales, la condición de pobreza de una parte muy importante de su población, su clima y geografía, presenta en algunos lugares, condiciones particularmente favorables para la propagación de incendios. Los bomberos deben realizar frecuentes colectas públicas para remediar, parcialmente, sus carencias. Similares faltas de recursos sufren las brigadas que combaten incendios forestales. Motivos suficientes para afirmar que la máxima responsabilidad de la falta de medios que permitan luchar más rápida y eficientemente contra estos siniestros que, invariablemente, afectan casi exclusivamente a los sectores más pobres y desprotegidos de la población, recae sobre las autoridades estatales y municipales.
Sintetizando lo anteriormente dicho, podemos afirmar que la desgracia de Valparaíso no es producto de una fatalidad histórica ni geográfica, sino el resultado de una estructura social profundamente polarizada, de una odiosa distribución de la riqueza y de la abulia e inepcia de la casta política cuyo norte no es el servicio público, como afirma de manera majadera en sus discursos, más bien, el usufructo personal y colectivo de los beneficios derivados de su rol de administradora del modelo de economía y sociedad instalado por la dictadura.