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sábado, 29 de enero de 2011

Salt se convierte en caladero para los partidos xenófobos

Los últimos incidentes protagonizados por jóvenes magrebíes en Salt han puesto al municipio en la ruta de los partidos xenófobos. Tanto Plataforma per Catalunya (PxC) como Vía Democrática (VD), partido recién llegado a la escena antiinmigración, han anunciado la presentación de sendas candidaturas en el municipio para las elecciones municipales de mayo.

Ambas formaciones, lejos de calmarse, apenas han sabido ocultar la sobreexcitación que les despertó el pasado sábado la marcha por las calles de Salt de 3.000 vecinos que denunciaban sus evidentes problemas de convivencia. Una manifestación tras la que se apeló a buscar la "paz", pero que tanto PxC como VD han entendido como una invitación a todo lo contrario.

La quema de coches y contenedores tras precipitarse un menor magrebí desde un quinto piso durante una persecución policial –el joven Mohamed Reda, de 16 años, falleció pocos días después- ha servido de combustible para el populismo de Josep Anglada, líder de PxC y el debut en la escena municipal de VD.

Estos últimos, ex colaboradores de Anglada, ansiosos por arrebatarle el protagonismo en un mercado de votos con cada vez más pretendientes, repartirán próximamente por el municipio 11.000 folletos en los que, como carta de presentación, mezclan la "expulsión" de los inmigrantes irregulares "delincuentes" con el clamor contra la amenaza del "islamismo radical".

Menos esfuerzos por darse a conocer tendrá que hacer Anglada, ultraderechista que ha sabido mutar de alto cargo de Fuerza Nueva a político "identitario" con un éxito evidente: su partido acumula ya 17 concejalías en toda Cataluña.

El éxito reside en el conflicto

Los beneficios que este tipo de partidos logran sacar al explotar este tipo de confrontaciones son, en todo caso, palpables. Cabe recordar que el propio Anglada logró su particular salto a la fama en un escenario similar hace prácticamente una década.

En 2002 decidió salir de Vic (Barcelona), donde llevaba tiempo removiendo la política municipal, para encabezar sin pudor las protestas vecinales contra la construcción de una mezquita en el centro de Premià de Mar (Barcelona). Una capitalización del enfrentamiento que le puso en todos los titulares de prensa y dejó su rostro y su discurso populista como emblemas de la xenofobia como reclamo electoral.

Desde entonces, y sin apenas moverse de lemas de dudoso recorrido político como "primero, los de casa", un partido en manos de un solo hombre como PxC ha logrado quedarse a las puertas del Parlament de Catalunya. En las elecciones autonómicas de noviembre logró más de 75.000 votos en una campaña en la que la inmigración fue ariete de formaciones tradicionales, entre ellas el PP.

Los neofascistas también juegan: ’Sus llamas o la nuestra’

La débil estabilidad de la localidad gerundense de Salt –que pasó de 1.300 inmigrantes en 2000 a 14.000 contabilizados en 2007-, además, puede agrietarse aún más si persisten en inflamar los ánimos individuos de extrema derecha que, organizados o no, intentan agitar una situación al límite de sus resistencias.

Esa fue la intención del joven de 33 años vinculado a movimientos neonazis que fue arrestado un día antes de la manifestación por quemar un contenedor en un barrio de mayoría magrebí.

El grupúsculo neofascista Movimiento Social Republicano (MSR), cuyos miembros suelen manifestarse vestidos de negro, también quiso sumarse a la causa. Ocho de sus militantes fueron retenidos por los Mossos d'Esquadra poco antes de que llegaran a la manifestación cívica del pasado sábado para ofrecer a los vecinos de Salt su alternativa: "Sus llamas o la nuestra".

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