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jueves, 29 de abril de 2010

La picadura de la medusa más peligrosa


Muy pocas personas sobreviven al ataque mortal de la gigante medusa de caja, también llamada avispa de mar. Rachael Sharldow, una australiana de 10 años, se ha convertido en una de esas excepciones. Y, a juzgar por las huellas que le ha dejado, su caso es todo un milagro.

El pasado mes de diciembre, la pequeña estaba bañándose en el río Calliope, en Queensland (Australia), cuando fue atacada por la medusa y comenzó a encontrarse mal (no veía y respiraba con dificultad).

Cuando su hermano de 13 años logró sacarla del agua, Rachel tenía todavía enrollados los tentáculos del animal alrededor de sus extremidades (brazo izquierdo y piernas). Una vez en la superficie, la niña se quedó inconsciente.

El veneno que inyecta la medusa caja es tan doloroso que los que sufren su picadura suelen desfallecerse en el agua y acaban ahogándose. Otros, como indica 'The Daily Telegraph', "sufren un fallo cardiaco antes de llegar a la orilla".

Por el momento, no existe ningún tratamiento específico para un veneno que afecta al sistema nervioso, cardiovascular y a la piel. Además del dolor, como indica el citado periódico británico, puede producir vómitos y una subida repentina de la tensión sanguínea.

Tras pasar varias semanas ingresada, la pequeña fue dad de alta. Actualmente, todavía le quedan cicatrices y sufre algunas pérdidas puntuales de memoria a largo plazo.

Ahora los expertos estudian de cerca este caso. Parece que nadie en el mundo ha sobrevivido a una taque de este tipo -la niña fue literalmente envuelta por los tentáculos de la avispa de mar-. Conocer cómo reaccionó el cuerpo de la pequeña para sobrevivir podría ayudar en la búsqueda de una terapia eficaz.

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