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jueves, 8 de septiembre de 2011

Derrumban "La cueva de Alí Babá"

"Nos saca un enorme problema de encima y vamos a tener más tiempo y funcionarios para dedicar a otras cosas" comentó una fuente policial a LA REPÚBLICA, al enterarse de que ayer comenzó la demolición del edificio de la ex mutualista Comaec, en Bulevar Artigas y Maldonado, lugar conocido en la jerga policial como "La cueva de Alí Babá". El edificio abandonado también era refugio para siete familias con cerca de 20 niños y adolescentes que vivían en una situación sumamente precaria y que ahora fueron realojados y son asistidos por un grupo multidisciplinario a cargo del INAU, al tiempo que el Mides les otorgó beneficios del Plan de Equidad.

El edificio estuvo más de 10 años abandonado, no tenía agua, ni saneamiento, estaba repleto de ratas y basura. Como suele ocurrir en estos casos, las familias en situación de calle tenían también que soportar que otras personas lo ocuparan usándolo como escondite luego de cometer arrebatos y rapiñas, o vender pasta base. "En Montevideo hay unos 500 lugares, entre casas y edificios, que están en situación de abandonados; de ellos 90 son edificios que quedaron a medio construir", dijo a LA REPÚBLICA Fernando Rodríguez, defensor del Vecino, que impulsó una comisión especial para estudiar estos temas.

Asimismo, Rodríguez indicó que se está trabajando en un anteproyecto de ley que dé a la Justicia la potestad de que cuando se cumplan determinadas pautas se pueda declarar un edificio abandonado y así las autoridades poder tomar resoluciones y acciones concretas. En este sentido Alfredo Asti, de la Comisión de Vivienda del Parlamento, está colaborando en la redacción del mismo.

El proceso de hacer desaparecer este edificio, que complejizaba el barrio como pocos, insumió varios años, y el aporte de los propios vecinos fue de alguna manera decisivo para llegar a buen fin.

"Era una preocupación de muchos años para los vecinos y trabajadores de la zona. Entonces nos juntamos y decidimos comprar el inmueble para demolerlo. Primero que nada establecimos como condición prioritaria que se asegurara un realojo digno a las familias que vivían allí", contó a LA REPÚBLICA Diego Galante, uno de los comerciantes de la zona que compraron el inmueble. Ahora los vecinos estudiarán el futuro del terreno adquirido, pero lo que está claro es que buscarán recuperar el dinero invertido. "No podemos hacerlo de otra manera porque no somos una institución de beneficiencia; esto se hizo con mucho esfuerzo de todos para mejorar la calidad de vida del barrio y también de alguna forma de quienes allí vivían. Hoy es un día para alegrarse con una buena noticia", dijo Galante.

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