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lunes, 13 de junio de 2011

Erdogan promete una Constitución para 'los turcos, los kurdos, los gitanos...'


"Será la Constitución de los turcos, los kurdos, los gitanos, las minorías...". Recep Tayyip Erdogan, confirmado en el puesto de primer ministro de Turquía por los comicios del domingo, hizo de la necesidad virtud en su primer discurso tras cerrarse los colegios electorales. Su partido, el conservador y religioso AKP, en el poder desde 2002, no ha llegado a los 330 diputados, la mayoría de tres quintos que permite someter a referéndum un cambio constitucional. Con sólo 326, cualquier propuesta de reforma debe contar con votos de la oposición.

Todos los partidos ―mejor dicho, las cuatro formaciones que han accedido al Parlamento― tienen hoy motivo para celebrar. El AKP, porque ha subido del 46% del respaldo popular en 2007 hasta el 49,9% de ahora. Todo un aprobado para su gestión económica, pese a que el reparto electoral significa una fuerte pérdida de escaños.

El CHP respira aliviado porque no sólo ha incrementado su apoyo del 20,8% al 25,9% sino porque, además, el único partido que ha ganado escaños en el hemiciclo: contará con 135 diputados, 23 más que antes, y porque, en palabras de su líder, Kemal Kiliçdaroglu, se ha hecho "con 3,5 millones de nuevos votantes". "Nadie tiene derecho a perder la esperanza", aseguró al prometer que, dentro de cuatro años, esta formación socialdemócrata renovaría su asalto al poder.

Dimisión previa

Aún así, el diario progubernamental 'Zaman' cree que Kiliçdaroglu puede tener que afrontar en las próximas semanas reproches del bando agrupado en torno a su predecesor, el veterano dirigente Deniz Baykal, que fue forzado a dimitir hace un año tras difundirse un vídeo de contenido sexual.

Kiliçdaroglu se había impuesto en un difícil congreso, consciente que su futuro dependería de su resultado en las elecciones. La subida parece suficientemente fuerte como para afianzarle en el cargo, aunque hay quien le reprocha no haber alcanzado el 29%, marca del CHP en los comicios locales de 2009.

El partido ultranacionalista MHP, cuyo discurso electoral se centraba en la lucha contra el "terrorismo kurdo", pierde tanto votos ―del 14,3% baja a un 13% raspado― como escaños ―se queda en 54%― pero también su líder, Devlet Bahçeli, habló de "un éxito", teniendo en cuenta "las conspiraciones antes de las elecciones para hacer caer la formación por debajo del umbral del 10%", lo que le habría excluido del Parlamento. Una referencia a la serie de vídeos aireados en el último mes que mostraban a seis candidatos del partido, todos casados, en relaciones íntimas con estudiantes o prostitutas.

Alegría en el partido prokurdo

Y tienen motivo para celebrar los simpatizantes del BDP, el partido prokurdo: de 20 escaños saltan a 36 en el Parlamento. Los candidatos respaldados por esta formación, que se presentan como independientes para evitar el umbral electoral, recogieron el 5,9% a nivel nacional y arrasaron en siete provincias del sureste kurdo, pero tres de ellos también ganaron en Estambul. Tendrán su palabra en el diseño de la nueva Carta Magna que en el futuro deberá reemplazar la actual, aprobada dos años después del golpe militar de 1980. Entre sus demandas más insistentes: reformular los párrafos que definen a cualquier ciudadano de la República como "turco", ya que este término excluye, según ellos, su identidad como kurdos. También la enseñanza primaria en kurdo y la bajada del umbral electoral a un 5%, lo que les permitiría competir como partido y abriría el hemiciclo tal vez a otras formaciones. Acabaría también con el sistema actual que permite subir en las urnas pero perder escaños y obliga al "voto útil": de los 15 partidos en la papeleta, 11 no llegaron siquiera al 1%, y sólo el islamista Saadet superó, por poco, esta marca. Entre todos sumaron justo un 4,5%. "Mejor tirar tu voto a la papelera que dárselo a un partido pequeño", resumió un votante, un estudiante que se considera de izquierda pero apoyó al CHP.

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