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miércoles, 30 de marzo de 2011

Alerta en Japón al hallarse un gran aumento de la radiactividad en el mar


Vuelven a subir los niveles de radiactividad en el mar cerca de la accidentada central nuclear de Fukushima. Los medidores han detectado una tasa de yodo radiactivo 3.355 veces superior a lo normal en una muestra tomada del agua a más de 300 metros de los reactores, según ha anunciado el operador de la central nuclear.

Se trata del nivel de yodo más alto detectado desde que se desatara la alarma nuclear en Japón. El pasado domingo, otra muestra del agua del mar registraba un nivel 1.850 veces superior a lo permitido.

Después de los incidentes nucleares en Fukushima, la central ha detectado niveles anormales de numerosos productos radiactivos, sobre todo yodo y cesio. Según Tepco y la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa, esta radiactividad en el mar se diluye con las mareas y no supone un riesgo importante para la fauna marina.

Ayuda de Francia y EEUU

Por otra parte, Francia y Estados Unidos han anunciado que ayudarán a Japón en su lucha para contener la radiación que emana de la central nuclear de Fukushima, gravemente dañada tras el terremoto y posterior tsunami del pasado 11 de marzo.

En un primer gesto de apoyo, Francia ha anunciado que enviará a tres expertos de la fabricante estatal de reactores nucleares Areva y a su organismo de investigación nuclear CEA para ayudar a la criticada operadora de la planta, Tokyo Electric Power, Tepco.

Francia, un líder mundial en la industria, produce cerca de un 75% de su energía en reactores, por lo que tiene un gran interés en ayudar a Japón en la gestión de la crisis de Fukushima.

Además, el próximo jueves, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, tiene previsto visitar la capital, Tokio, convirtiéndose así en el primer líder internacional que llega a Japón desde que se produjera el desastre.

Por su parte, Estados Unidos ha hecho llegar a Japón algunos robots que detectan la radiación, con el objetivo de ayudar a explorar los núcleos de los reactores y las piscinas de combustible, explicó el Departamento de Energía.

Alarma por el plutonio

Con la creciente presencia de radiación dentro y fuera de la planta, los temores de la población han aumentado este lunes tras el anuncio de que se había detectado plutonio en el suelo en cinco puntos de la central, aunque las autoridades han dejado claro que esto no supone un riesgo para la salud humana

El plutonio, un subproducto de las reacciones atómicas y un ingrediente principal en las bombas nucleares, es altamente cancerígeno y una de las sustancias más peligrosas del planeta, dicen los expertos.

Sin embargo, Japón ha anunciado que sólo dos de las trazas de plutonio probablemente se originaron en la planta, quizá por el sobrecalentamiento de barras de combustible o los daños en el reactor número 3. Los niveles de hasta 0,54 becquerelios por kilo no se consideran perjudiciales, aclararon funcionarios japoneses.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés), el regulador nuclear de la ONU, se ha mostrado de acuerdo con la apreciación de los funcionarios japoneses.

"Las concentraciones reportadas para ambos, de plutonio -238 y de plutonio -239/240, son similares a las depositadas en Japón como resultado de los ensayos de armas nucleares", dijo en su última conferencia de prensa.

La compañía operadora de la planta, Tepco, se encuentra bajo una enorme presión, criticado por fallas de seguridad y una lenta respuesta tras el desastre. Las acciones de la compañía han caído casi un 75 por ciento desde el terremoto y ya se habla de que el Estado podría tomar su control.

El Gobierno, en el punto de mira

También el Gobierno japonés está bajo un fuerte presión. El primer ministro, Naoto Kan, ha sido duramente cuestionado este martes en el Parlamento por la oposición por su manejo de la catástrofe y por no ampliar la zona de exclusión más allá de los actuales 20 kilómetros alrededor de Fukushima . "¿Hay algo más irresponsable qeu esto?", se preguntó el legislador opositor Yosuke Isozaki.

Ante esta cuestión, Kan sostuvo que estaba considerando ampliar la zona de exclusión, lo que obligaría a 130.000 personas a desplazarse, además de las 70.000 que ya han sido trasladadas.

Con pueblos enteros de la costa noreste reducidos a desiertos de barro y escombros tras el terremoto y el tsunami, más de 175.000 personas están viviendo en refugios.

En un hecho que constituye un fuerte impacto para los japoneses, acostumbrados a la alta tecnología y cuya economía es la tercera más grande del mundo, continúan los racionamientos eléctricos y 183.431 casas permanecen sin electricidad.

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