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lunes, 12 de abril de 2010

Artistas cubanos repudian la "campaña" contra el régimen

Artistas y músicos cubanos, entre ellos el cantautor Silvio Rodríguez, han protagonizado esta madrugada (hora española) un maratón musical en favor del Gobierno cubano para repudiar las críticas de EE UU, Europa, los medios internacionales y disidentes por la situación de los derechos humanos en la isla.

El Gobierno del general Raúl Castro decidió organizar dos conciertos al unísono, uno en la ciudad oriental de Santiago de Cuba y otro en la Tribuna Antiimperialista de La Habana, ubicada en una explanada de la avenida del Malecón frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos.

Rodríguez, quien había sido anunciado por los medios oficiales como el artista que abriría el concierto en La Habana, subió al escenario para leer un texto suyo divulgado previamente en Internet, pero no cantó.

Ante las cientos de personas que asistieron a la Tribuna Antiimperialista, Rodríguez leyó sus Preguntas de un trovador que sueña, el escrito que inició la semana pasada un debate aún abierto con el escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner, exiliado en Miami (EE UU).

Aunque el autor de Ojalá decidió no cantar, su música fue versionada por varios de los artistas del elenco, que incluyó a conocidas figuras en la isla como el salsero Paulo FG y los cantautores Amaury Pérez, Vicente Feliú y Sara González, entre otros.

Además, se sumaron con poemas y textos conocidos actores e intelectuales, como el presidente de la oficialista Unión de Escritores y Artistas, Miguel Barnet.

"Feroz campaña"

Durante la última semana, la prensa cubana ha insistido en que el concierto fue organizado para defender el derecho de la isla a mantener su independencia, y en respuesta a la "feroz campaña política contra Cuba que orquestan Estados Unidos, la Unión Europea y los medios de informción prestados al terrorismo mediático".

Gobierno y medios oficiales han reaccionado con virulencia a las críticas internacionales a la situación de los derechos humanos en la isla, que arreciaron tras la muerte en febrero del disidente Orlando Zapata al cabo de 85 días de huelga de hambre en la cárcel.

El presidente cubano, Raúl Castro, afirmó el domingo pasado que su país prefiere "desaparecer" antes de tener que aceptar el "chantaje" que le hacen Estados Unidos, Europa y la disidencia con "manipulaciones" sobre los derechos humanos.


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