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viernes, 9 de abril de 2010

"A Messi no lo paras con patadas"


Marcelo Vieira da Silva (Río de Janeiro, 1988) es el zurdo imprescindible en la plantilla del Madrid. Se considera lateral, pero contra el Barcelona, el próximo sábado, es muy probable que juegue como interior. Coincidió seis meses con Roberto Carlos en 2007 y heredó un par de cosas. La sonrisa perpetua, el optimismo competitivo, la vocación ofensiva asociada al déficit defensivo, y la incapacidad de dramatizar. En su antebrazo izquierdo se lee un tatuaje existencialista: Carpe Diem.

Pregunta. ¿Siente admiración por los jugadores del Barcelona?

Respuesta. Me gusta el estilo de juego que tiene el Barça, pero prefiero a los jugadores del Madrid porque creo que son capaces de hacer más cosas individualmente.

P. ¿Cuál es el jugador que más problemas le ha dado como defensa?

R. Navas. Es muy rápido y maneja bien el balón.

P. Hace lo mismo que Messi: conduce el balón muy pegado al pie.

R. Sí, pero Messi es distinto. ¡No podemos comparar a Navas con Messi! Navas es muy bueno pero Messi... Tiene una calidad increíble.

P. ¿Qué le hace diferente?

R. Es cómo maneja el balón. Hace una cosa muy rara con el balón. No lo sé. No hay cómo explicarlo. Y sale de tres, dos... Y sale.

P. En el peor partido que jugó Messi contra el Madrid coincidió con Roberto Carlos en el lateral izquierdo. Con Capello en 2006.

R. No creo que Roberto haya pasado la noche en vela pensando en cómo frenar a Messi. Él llevaba las cosas con naturalidad. Sabía que los demás pensaban en cómo frenarle a él. Para mí lo difícil es jugar para atrás. Cuando juegas para adelante es muy fácil. Pero si el extremo te tiene que seguir se le complica todo. Los interiores derechos suelen ser los jugadores más rápidos del equipo contrario. Yo los intento atacar para crearles problemas.

P. ¿Qué pasó con los grandes laterales izquierdos brasileños?

R. La gente espera otro Roberto Carlos. Pero sólo hubo uno. Es irrepetible.

P. ¿No cree que creó una mala escuela? Ahora los laterales defienden mal.

R. En Brasil los que han cerrado las bandas siempre han sido los volantes centrales, que han caído al costado. Los laterales han ido arriba.

P. Pero Nilton Santos, Carlos Alberto, Djalma Santos... sí sabían defender. Es cuestión de sentir la marca. ¿Usted realmente disfruta defendiendo?

R. Me gusta. Antes no me gustaba. Antes sólo gozaba yendo arriba. Pero creo que marcar me hace más fuerte en el partido. Si hago una buena entrada, no para lesionar a nadie sino para quitar el balón, noto que a la afición le gusta y eso a mí me viene bien. Incluso me gusta que los delanteros me encaren para medirlos.

P. Últimamente se le ve más intuitivo en la anticipación.

R. Eso me viene del fútbol sala, que me obligaba a pensar un poco antes. Cannavaro y Pepe me decían que tenía que pensar antes que el delantero, y arriesgar. A veces te sale mal porque adivinas una cosa y sale otra. Pero la mayoría de las veces me sale bien.

P. Usted es el mayor pasador de goles del Madrid. ¿Pellegrini le pide que se proyecte o lo hace por propia iniciativa?

R. Depende de los partidos. Hay algunos en que ni paso la línea de medio campo. Y depende de los jugadores: yo me entiendo con el Pipa y con Rafa. El Pipa es muy rápido. Se la echas y la coge siempre. Ahora tiene lo que le faltaba para ser un gran delantero: decidir mejor cuando pisa el área.

P. ¿Cómo acabó el partido de Sevilla, cuando Navas lo superó tantas veces?

R. ¡Normal! Salí triste por el resultado, no por mis errores. Son cosas que ocurren. Cuando el delantero te gana la primera vez que te encara, la segunda se te pone cuesta arriba.

P. Hubo defensas que arruinaron su carrera por estos errores. Usted se recuperó como si nada.

R. Mucha gente pensaba que yo estaba llorando en mi casa. ¡Es una cosa normal! Aquí no saben de fútbol y siempre personalizan en una persona a la hora de explicar los partidos.

P. Dicen que su abuelo es la persona que más lo influyó. ¿Qué es lo mejor que le ha dado?

R. Que tiene una confianza en mí increíble.

P. Antes los de arriba no defendían. El equipo se partía.

R. Pellegrini siempre tuvo una línea de trabajo: insistió en que los 10 en el campo teníamos que marcar a alguien. Creo que cada día estamos mejor en defensa, juntitos, presionando bien arriba.

P. ¿Espera una charla de Pellegrini sobre cómo frenar a Messi?

R. El míster es muy inteligente. Sabe que nosotros sabemos jugar al fútbol. Y sabe que no sólo jugará Messi en el Barça. Hay que echarle un ojo a cada jugador, no sólo a Messi. Tenemos que hacer como hacía Roberto Carlos.

P. ¿Y cuál será la táctica?

R. La presión arriba, sobre sus centrales, y principalmente sobre su salida del balón con Xavi e Iniesta, los dos cerebros del Barça. Ahí les puedes crear complicaciones. Los balones siempre pasan por ellos y si intentamos que no entren mucho en juego nos irá bien. Si juntamos bien el equipo, si achicamos los espacios entre nuestros defensas y nuestros volantes, y si nos equivocamos lo menos posible, podemos hacer la presión bien arriba sin correr demasiados riesgos atrás. En la ida lo hicimos. Y creo que fuimos mejores, a pesar de perder [1-0].

P. ¿Es cierto que Juande Ramos, el año pasado en el Camp Nou, les dio orden de alternarse para hacerle faltas a Messi y así desgastarlo sin sufrir expulsiones?

R. No. Creo que no hay cómo parar sólo dando patadas. Eso es peor. Hay que intentar quitar el balón sin hacer faltas. Es muy difícil pero hay que intentarlo. Hay que ir con ganas, con fuerza. Pero lesionar a un compañero de profesión no beneficia a nadie. Defender bien es quitar el balón. Otra cosa nos puede dejar con 10.

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