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viernes, 10 de junio de 2011

¿Por qué la nicotina ayuda a perder peso?


Dejar de fumar es bueno para la salud, pero también acarrea ciertas incomodidades entre las que destaca, sin duda, el aumento de peso... Por lo menos, hasta ahora. Según un estudio que publica la revista Science, se ha descubierto el proceso por el cual la nicotina fortalece la sensación de saciedad, algo que si se copia en las en los tratamientos antitabaco, podría convertirse en un hito que evitaría la obesidad tras abandonar los humos de este hábito.

"Desafortunadamente al fumar pierdes peso, lo que hace que muchas personas preocupadas por su aspecto decidan seguir fumando para no engordar", comenta Marina R. Picciotto, profesora del departamento de Psiquitria de la Universidad de Yale (Connecticut, EEUU) y directora de esta investigación. "Es por esto por lo que estos resultados son tan interesantes, ya que se puede animar a estos fumadores a abandonar definitivamente este hábito sin riesgo a que engorden", apunta.

Hasta ahora era conocido que la nicotina inhibía el apetito, pero ¿qué proceso desencadena esta reacción? El estudio de la profesora Picciotto ha descubierto que la 'culpa' de esta situación se debe a que la nicotina activa una serie de neuronas que están directamente relacionadas con la sensación de saciedad.

"El hipotálamo es un área del cerebro que integra las señales procedentes de nuestro intestino y se encarga de 'decir' si necesitamos más alimentos o ya tenemos suficientes calorías", explica Picciotto. "Lo que hemos averiguado, a través del trabajo con ratones, es que la nicotina estimula una serie de receptores superficiales que, a su vez, activan una serie de neuronas que se encuentran en esta zona del cerebro, las pro-opiomelanocortinas (POMC), que conducen directamente a la supresión del apetito".

Según explica a ELMUNDO.es Yann Mineur, uno de los autores de este descubrimiento, este dato "ayuda a comprender los mecanismos relacionados con la adicción, el peso y el tabaquismo,con lo que se puede buscar medidas terapéuticas basadas en agentes nicotínicos, es decir, productos químicos con efectos parecidos a la nicotina, que eliminen el aumento de peso tras dejar de fumar".

Nuevas medidas terapéuticas

Para Juan Antonio Riesco, miembro del Centro de Investigación en Red de Enfermedades Respiratorias e integrante de la Unidad Antitabaco de la Comunidad de Madrid, ésta es una novedad "muy importante, puesto que ese hándicap de la hipotética ganancia de peso es una excusa muy común entre aquellos que todavía no se deciden a dejar el tabaco".

Dependiendo del caso, lo normal es ganar entre tres a siete kilos al dejar de fumar, pero para Riesco "es algo hipotético porque no todo el mundo engorda tras dejar de fumar y, además, se tiende a que con el paso del tiempo -meses o años, según el paciente- el cuerpo vuelva a recuperar el equilibrio en su peso".

"Todo el mundo tiene un determinado metabolismo basal. Cuando los fumadores comienzan con esta práctica, lo que hacen es introducir una serie de sustancias de la nicotina en el metabolismo, con lo que se favorece el gasto energético de nuestro cuerpo de una forma no natural", explica Riesco, "por lo que si se suprime la nicotina, disminuye nuestro gasto de energía y se produce esa ganancia", comenta.

Hasta ahora, un control de la dieta, el ejercicio físico y algunos fármacos trataban de eliminar o, al menos, aminorar, el aumento de peso cuando se dejaba de fumar, pero según afirma Picciotto "se podría avanzar en esos tratamientos con el desarrollo de fármacos que controlen esto de forma rápida y segura. En última instancia incluso, nos gustaría también ayudar a los no fumadores que están luchando contra la obesidad a través de componentes con efectos parecidos a la nicotina".

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