tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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sábado, 27 de marzo de 2010

Los fariseos de los derechos humanos

Por Gonzalo Riet - Periodista

En estos últimos días estuvo en la palestra la posibilidad de flexibilizar las leyes vigentes en materia de derechos humanos para los procesados en nuestro país por delitos directamente relacionados a ellos. Si estamos de acuerdo que los derechos humanos son, en definitiva, las leyes mínimas que como seres pensantes podemos acordar globalmente para intentar poder diferenciarnos de los animales depredadores (no alcanza con hablar ni pensar, ello sirve cuando se habla con sabiduría y cuando se piensa para mejorar y en colectivo) e intentar vivir en paz y con respeto hacia la comunidad, busco dar una opinión que no crea que sea brillante ni novedosa, pero que sí entiendo que ha sido poco expresada públicamente.

Indudablemente llamó mucho la atención que se sumarán a este postulado integrantes del Frente Amplio, se trata de un detalle no menor y que no podemos obviar.

De todas maneras, parecería que ha predominado el sentido común y el tema daría la impresión que ha quedado archivado.

Recordemos que en nuestro país existen normas legales que contemplan casos de ancianidad y/o de enfermedad para quienes están procesados pero, estas concesiones en las condiciones de prisión, no son extensibles a quienes han violado los derechos humanos. Curiosamente, en Argentina se escucharon algunas voces similares que fueron acalladas rápidamente por altos personeros del gobierno, en el estilo argentino que para algunas cosas nos puede chocar pero que no le podemos dejar de reconocer que es expeditivo, efectivo. Aníbal Fernández, en sus declaraciones, fue terminante y se acabó la discusión.

Podríamos involucrarnos en una especie de discusión "humanista" sobre edad, estado de salud y no sé cuántas cosas más, sin embargo, no tengo duda que sería entrar en el corral de ramas, porque la esencia del problema es otra, no pasa por ahí.

Pongamos otro ejemplo, del otro lado del océano, ya que en Europa, la culta, la humanista, acaba de recibir una condena perpetua un ex nazi de 80 años y que con problemas de salud debe apelar a una silla de ruedas para poder movilizarse.

¿Estarán también los europeos tan desnorteados?

Porque no olvidemos que quienes han pregonado sistemáticamente por este "perdón" han aludido a fundamentaciones de corte humanista, me animaría a definir que en algunas casos hasta bordeando lo sensiblero.

El problema está en el significado real que implica este perdón a quienes violan los derechos humanos porque con su accionar han cuestionado a fondo nuestras leyes de convivencia como seres humanos. Simplemente ponerse en un escalón superior, sentirse superior y por tanto capaz (y hasta mandatado) para decidir sobre la vida y la muerte, sobre las condiciones de vida, la identidad, la familia de quienes están por debajo de estos "seres superiores". Es por ello que la mayoría de estas violaciones a los principios básicos de convivencia de la humanidad, se realizan al amparo del silencio, del terror, de la oscuridad, de la complicidad. Si estuvieran tan seguros que están haciendo lo correcto, dónde está el problema que acepten públicamente que asesinaron, raptaron niños etc, etc.?

Hasta ahora no tengo noticias de nadie que, con la misma "valentía" que actuó en esos momentos, ahora reconozca haber cometido tan despreciables delitos.

Me da la impresión que sobre el tema no vale la pena gastar más esfuerzo, de todas maneras me gustaría recordar a quienes pregonan el "olvido", el "no vivir con los ojos en la nuca", y otras versiones que (más allá de que no estoy de acuerdo con su postura, basándome en la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas y que nuestro país apoyó, que entendió imprescindible buscar los mecanismos para que tales atrocidades no vuelvan a cometerse), se debe actuar con coherencia en la vida y no como los fariseos.

Sostienen para nuestro país el olvido, el perdón, el dar la vuelta la página, sin embargo, asisten a todos los actos que la comunidad judía de nuestro país realiza en torno al Holocausto (que no criticamos, se enmarca dentro de lo mismo que sostenemos) realizado por los nazis en Europa. Creo que si están de acuerdo que otros pueblos recuerden los horrores sufridos y busquen los mecanismos para que no vuelva a ocurrir (a punto tal que los colorados han presentado un proyecto de ley para conmemorar el Holocausto), con ese mismo entusiasmo y énfasis deberían conducirse en nuestro país.

No estaría mal que también propusieran un proyecto de ley para que nuestro país cuente con un día donde todos nos sintiéramos unificados e identificados rechazando activamente la dictadura y las violaciones a los derechos humanos.

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