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martes, 22 de noviembre de 2011

Juan Gelman "No tengo otro interés que hallar los restos de mi nuera"

Gelman reiteró que solo con “verdad y justicia” se dará vuelta esta página y se alcanzará en la sociedad la invocada reconciliación nacional y sostuvo que “no pocos de los que proclaman que no hay que tener ojos en la nuca tal vez tengan cosillas que ocultar”. Además, lamentó que en esta materia los partidos Colorado y Nacional tengan una “suerte de continuidad civil del pensamiento militar”. Prefirió no hacer comentarios sobre un reciente fallo de la Justicia en torno a este tema.

El pasado 27 de octubre, con los votos del Frente Amplio, el Parlamento sancionó la ley N° 18.831 derogatoria en los hechos de la Ley de Caducidad. La ley también catalogó a los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985 como de lesa humanidad. En el marco del cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos ¿cuál fue su primera reacción? ¿Qué reflexión hace sobre este peculiar momento histórico de nuestro país?

Me sentí reconfortado y pensé que no habían sido vanos los esfuerzos de mi nieta Macarena y los míos para que la Corte Interamericana de Derechos Humanos dijera su palabra. La ley que se acaba de sancionar es un paso histórico, esperado y deseado por muchos miles de uruguayos cuya dignidad y sentido de justicia no permiten que los crímenes de la dictadura sigan acorazados por la capa de plomo de la impunidad.

Como se había anunciado, la iniciativa se aprobó solo con los votos del Frente Amplio. No lo acompañaron los legisladores de la oposición. ¿Qué dice al respecto, en cada caso, respecto a la actitud de los partidos políticos uruguayos en esta materia?

Es notorio que la posición de los partidos Colorado y Blanco es, en esta materia, una suerte de continuidad civil del pensamiento militar. Es asimismo notorio que el Frente Amplio brega por el conocimiento de la verdad y el imperio de la Justicia, sin los cuales es imposible construir una conciencia cívica sana.

La lista de militares procesados por causas de violaciones a los derechos humanos se amplía. En Argentina, se acaba de cerrar otro capítulo en el juicio por los delitos de la dictadura. ¿Qué dice sobre esto?

El gobierno de Néstor Kirchner fue el factor determinante de que la lucha persistente de muchos argentinos, sobre todo de las Madres de Plaza de Mayo, no cayera en un vacío de la historia. Los resultados están a la vista.

Usted y su nieta optaron por acudir al sistema internacional de derechos humanos. Si bien es una historia conocida, sería bueno saber ¿en qué momento lo decidió y por qué? ¿Por qué, a su vez, en lo personal, optó por autoexcluirse como beneficiario de reparaciones referidas a indemnizaciones compensatorias?

Decidimos recurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el año 2006, después que el sistema judicial uruguayo, incluida la Suprema Corte, cerrara todos los caminos.

El ex presidente Batlle decidió la clausura de mi primera demanda y, aunque el ex presidente Tabaré Vázquez sacó el caso de la Ley de Caducidad, no impidió que fuera clausurada la segunda. Porque así es o era esa ley: el Poder Ejecutivo podía dar curso a la investigación solicitada por un juez o no permitir que se llevara a cabo.

En este caso, hubo acción primero y omisión después. Cuando la demanda se elevó a la Corte Interamericana, establecí en el escrito presentado por las excelentes abogadas del Cejil que renunciaba a cualquier compensación porque no tengo otro interés ni otro deseo que encontrar los restos de mi nuera María Claudia, que descansen junto a los de mi hijo Marcelo, y que se haga justicia.

Considero plenamente justificadas las compensaciones otorgadas a mi nieta Macarena que, por otro lado, son normas jurídicas establecidas.

MILITARES. “SE HAN PASADO LA VIDA SIN DAR INFORMACION” “Hay cuestiones no plebiscitables”

Al parecer, Uruguay se ha sacudido en los hechos a la Ley de Caducidad. Se ha discutido, en términos jurídicos, sobre retroactividades, la aplicación de ley más benigna, prescripciones, etc. Se ha dicho que la ley sancionada pisotea los pronunciamientos populares anteriores (plebiscitos).

Si se refiere usted a los dos plebiscitos sobre la Ley de Caducidad, permítame reiterar un concepto de miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: hay cuestiones no plebiscitables. Por ejemplo: ¿hay que castigar a no los delitos de lesa humanidad? O, si lo prefiere ¿tiene que haber libertad de prensa o no? ¿La gente tiene que pasar hambre o no? Etcétera.

Un alto militar uruguayo ha dicho que con esta ley vigente ningún militar accederá a brindar información sobre los crímenes de la dictadura, por el temor de ser encarcelado. ¿Qué dice sobre esto?

Se han pasado la vida sin dar información sobre los crímenes de la dictadura. El nuevo pretexto para no hacerlo recuerda el dicho popular: una raya más qué le hace al tigre.

En momentos en que se cumple la sentencia ­aún quedan algunos pasos pendientes- en la causa caratulada “Caso Gelman contra la República Oriental del Uruguay”, qué mensaje le trasmitiría a los uruguayos?

Ninguno. Ya están haciendo lo que hay que hacer y seguirán haciéndolo.

Uno de los pasos pendientes es la realización de un acto público de desagravio en el cual se leería una declaración sobre los hechos denunciados. Pero también, la ubicación de los restos de María Claudia y el juzgamiento a los responsables. Usted ha investigado e imagino que nunca dejará de hacerlo hasta cumplir su objetivo. Tras el hallazgo de su nieta, en qué se ha podido avanzar? ¿Qué explicación cabría sobre el secuestro de su nuera en Argentina y su traslado al Uruguay?

Fue un secuestro de vientre, como bien definió el doctor Gonzalo Fernández. Los represores argentinos y uruguayos que, en el marco del Plan Cóndor, cohabitaban en Automotores Orletti, canjeaban “cosas”. Por ejemplo, hijos ajenos. En cuanto a los restos de mi nuera, corresponde al Estado uruguayo hacer todo lo necesario para encontrarlos.

Un aspecto que aparece mencionado es el de la reconciliación, el dar vuelta la página. Desde su punto de vista, ¿cómo se haría factible?

Lo repito: con verdad y justicia. No pocos de los que proclaman que “no hay que tener ojos en la nuca” tal vez tengan cosillas que ocultar.

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