tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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miércoles, 20 de julio de 2011

Uruguay jugará la final (El País - España)


Así como un campesino lee en los vientos que viene tormenta, lo de ayer en La Plata se veía llegar desde que la competición emparejó otra vez a Uruguay y a Perú. Si el partido que abrió el fuego para ambos en esta Copa América fue malo por lento y trabado, ayer el enunciado de la semifinal no invitaba a pensar que algo podría cambiar. El encuentro prometía ser tosco, lento, enmarañado y aburrido.

Y así fue la primera parte. Se jugó de parón en parón , sin ritmo, sin continuidad. Para complicarlo, el frio era tremendo y el terreno de juego presentaba su estado habitual en La Plata: lamentable. Todo eso ya se sabía antes de empezar porque Tábarez y Markarían no engañan a nadie y no habían prometido nada diferente de lo que hicieron anoche, lo que vienen haciendo desde que empezó el torneo.

A Perú le vino grande el partido. Se defendió mal siempre y si no dobló antes la rodilla fue porque Uruguay no supo atacarle mejor en el primer tiempo. Jugó a empujones, demasiado tenso. Sin ninguna claridad en el inicio, Forlán dio la luz en el arranque del segundo tiempo y Uruguay remató el duelo con dos puñaladas de Luis Suárez. En ambos goles intervino el 10 de Uruguay, que no marcó, pero sigue resultando un jugador determinante ahora que vive en secano. Los celestes no necesitaron mucho más ante el equipo peruano, que no chutó a puerta hasta que no perdía por dos a cero.

Invitado a asumir la responsabilidad del favorito, del equipo con 14 victorias en el continente, Uruguay pareció asustarse, o al menos se olvidó de que Perú es una escuadra menor, con orgullo y pétrea, pero con una falta alarmante de talento. Más que jugar para construir espacios, los uruguayos trataron de arrancarlos, y encontraron antes a Forlán para sacar faltas que para dar pases. Anclada Perú, le sobraban a Tabárez precauciones atrás y soltó lastre. Adelantó a Pereira y al ganar un centrocampista agitó el encuentro. A más efectivos, más pronto recuperó el balón Uruguay y antes apareció Forlán con el balón en movimiento.

Luis Suárez, un futbolista mayúsculo, con tanto gol como trabajo, hizo el resto y metió a Uruguay en semifinales. Contagiado del mal juego el Toro no completó su mejor partido, pero siempre está. Para protestar, para pegarse con los centrales, para ganarse una tarjeta en la presión, para caer a banda. Y para marcar goles históricos como los dos que firmó ayer, de puro 9. Por pillo, fue el único que intuyó que el zapatazo de Forlán no lo cazaba Fernández, y a por el rechace que se fue. Su calidad hizo el resto y resolvió sin despeinarse. Con tan poco, tan solo un destello individual, le alcanzó a Uruguay para abrir la lata. Golpeados, no se habían recompuesto los peruanos y apareció otra vez Luis Suarez, esta vez solo ante Fernández. El excelente pase de Pereira difícilmente podía terminar de otra manera.

A Uruguay solo le quedaba defenderse y Perú se lo puso fácil: Vargas propinó un codazo a Coates y dejó al equipo con un hombre menos y una misión imposible: remontar dos goles. Imposible. Languideció el partido, controlado por los charrúas y la celeste se metió en la final. Uruguay espera rival. El domingo, en el Estadio Monumental de Buenos Aires, puede convertirse en el primer equipo sudamericano en ganar 15 títulos de la Copa América, un trofeo que no alcanza desde 1995.


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