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martes, 26 de julio de 2011

Escándalo por las escuchas ilegales en el Reino Unido

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El escándalo que conmueve a la corporación de medios del magnate Rupert Murdoch, tomó un giro abrupto hace dos semanas cuando salió a la luz que News of the World, el periódico dominical de mayor circulación del Reino Unido con una tirada de 3 millones de ejemplares, utilizaba escuchas ilegales a fin de obtener noticias ‘jugosas’ para las primicias de su prensa sensacionalista.

La intercepción de teléfonos no es una práctica nueva en la corporación, ya en el año 2006 se había abierto una causa contra investigadores privados contratados por el periódico de Murdoch, acusados de llevar adelante las escuchas, pero la policía a cargo de la investigación abandonó la causa.

La crisis se agudizó cuando el periódico británico The Guardian reveló hace dos semanas que el News of the World interfirió el celular de una adolescente desaparecida en 2002 que luego fue encontrada asesinada. Como el diario borraba los mensajes de voz, el caso fue tratado bajo la carátula ‘escapada de la casa’, a la vez que despertaba en los padres la esperanza de que la joven estuviera viva. Tres días después de darse a conocer esta noticia la corporación se vio obligada a cerrar el diario en un intento de salvar la imagen. Durante los últimos días empezaron a conocerse los nombres de los comprometidos en las escuchas y fueron cayendo uno a uno los peones de este juego perverso: Andy Hayman, el inspector que había ordenado archivar la investigación de las escuchas, resultó estar ‘comprometido’ por haber contratado a los detectives privados responsables de las escuchas. Este personaje fue quien se dedicó a desvirtuar los hechos del asesinato del joven brasileño Jean Charles de Menezes, a manos de la policía londinense en 2005. Luego le llegó el turno al jefe de la policía, Paul Stephenson (responsable de la represión a los estudiantes en las masivas protestas de diciembre de 2010) y a su segundo en comando, por tener entre sus fuerzas policías que llegaron a recibir coimas de entre 100.000 y 150.000 libras esterlinas (unos 150.000 y 225.000 dólares estadounidenses).

El entramado del poder en crisis

Dejando de lado las cuestiones anecdóticas, el escándalo ha puesto sobre el tapete el poder político y económico de los medios y su relación con los partidos políticos del régimen. Las ‘relaciones peligrosas’ entre el primer ministro David Cameron y el magnate van desde la participación en fiestas hasta el uso del avión privado de Murdoch.

Sin embargo, el hecho más escandaloso es que Cameron nombró a Andy Coulson (editor del News of the World durante las escuchas) como vocero de su gobierno. Además, a caballo de la relación con el gobierno, Murdoch tenía el plan de comprar el 61% restante de la cadena de canales BSkyB (del cual ya posee el 39%), plan que el gobierno no tenía intención de frenar, a pesar de las leyes antimonopólicas, dada la relación de las corporaciones mediáticas con el poder político.

Como una caja de Pandora, fueron apareciendo los males para Murdoch: cierre del periódico, renuncia de su leal Rebekah Brooks, suspensión de la compra total de BskyB y la interpelación en el parlamento. Sin embargo, la comparecencia de estos personajes ante la Comisión Parlamentaria es sólo una cortina de humo y, en realidad, lo que se ha puesto al desnudo es la impunidad con la que se manejan los grandes empresarios de los medios. En Estados Unidos, el mismo Murdoch es el dueño de un emporio multimedio, que incluye a la ultra conservadora Fox News, ligada directamente a la derecha del partido Republicano y al Tea Party.

El partido laborista en la oposición trata de sacar todo el rédito posible de la situación. Su líder, Ed Miliband, llegó a exigir el desmantelamiento de la News Corporation, pero su política busca que la resolución de la crisis quede dentro de los márgenes de la institucionalidad burguesa. La indagación en curso, que hoy se extendió al interrogatorio de Cameron ante la Cámara de los Comunes, busca mantener las potenciales consecuencias de esta crisis dentro de los marcos institucionales. El líder de la oposición laborista intenta sacar rédito del escándalo aunque sin poner en riesgo el gobierno de Cameron ni el entramado del poder político y los grandes medios.

Este escándalo deja al desnudo la podredumbre de la política burguesa en momentos en que Cameron enfrenta una resistencia importante que empezó con el movimiento estudiantil a finales del 2010 y siguió con la huelga del 30/6 de los empleados públicos y los docentes contra sus planes de austeridad. En un clima donde se empiezan a ver las primeras respuestas a los ajustes, tanto la oposición laborista como toda la clase política de conjunto buscan poner un freno a los efectos de la crisis que indudablemente debilitan al gobierno y a las instituciones estatales, inclusive las represivas, además de exponer la manipulación escandalosa de la opinión pública a través de los medios de comunicación al servicio del sistema capitalista y del aumento de las ganancias de los grandes millonarios de los medios.

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