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lunes, 6 de junio de 2011

Soldados israelíes mataron 22 sirios y palestinos en "Naksa"

Damasco, 6 jun (PL) Un total de 22 pacifistas sirios y palestinos murieron y otros 225 resultaron heridos durante la represión israelí del "Naksa", confirmaron hoy coordinadores de la conmemoración de la ocupación sionista de territorios árabes en 1967.

El más reciente balance de víctimas precisó que 14 de los fallecidos fueron sirios y refugiados palestinos en este país contra los que soldados israelíes dispararon balas reales cuando se aproximaron a la cerca de separación erigida por Israel en los Altos del Golán.

Además de en la localidad limítrofe de Majdal Shams, las movilizaciones del domingo por el "Naksa" (derrota, en árabe) se extendieron a la zona siria de Quneitra, a los territorios palestinos de Qalandya, cerca de Ramalah en la ocupada Cisjordania, y la Franja de Gaza.

Cientos de pacifistas cruzaron la línea de alto el fuego, cortaron las alambradas y trataron de entrar al Golán ocupado, tal como consiguieron hacer el pasado 15 de mayo unos 180 sirios y palestinos en ocasión del "Nakba" (catástrofe), cuando Israel abatió a 13 árabes.

"Venimos sólo con banderas y pancartas", afirmó un manifestante al denunciar este lunes ante la televisión estatal siria disparos de los soldados sionistas con claro propósito de aniquilar y amedrentar.

Mientras en el "Nakba" se conmemoró la expulsión de los palestinos de sus tierras para crear el Estado de Israel, en 1948, en el "Naksa" se aludió a los 44 años de la derrota de Egipto, Jordania y Siria en la conocida como Guerra de los Seis Días (1967).

Tras aquella beligerancia, el Estado sionista ocupó Cisjordania y Jerusalén Este (entonces pertenecientes a Jordania), los Altos del Golán sirio, y la península del Sinaí y Gaza, administradas por Egipto.

El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, puso en duda las cifras de víctimas y dijo que muchos de los muertos fueron por la activación de minas antitanques en la zona restringida cercana a Quneitra que separa al Golán, donde reforzó las alambradas para impedir el paso.

La responsabilidad por los incidentes y las bajas cae sobre quienes llevaron a cabo estas provocaciones, y sobre todos los que los estimularon a actuar así, se justificó Barak, según The Jerusalem Post.

Israel puso en alerta máxima a sus fuerzas militares y policiales en la Ribera Occidental y Gaza, así como en zonas fronterizas con el Líbano y Siria, y el primer ministro, Benjamín Ntanyahu, amenazó con reprimir los actos de quienes tildó de "elementos extremistas".

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