| Kelly
Keiderling Franz, la encargada de negocios de EEUU en Caracas, que fue
expulsada por el gobierno de Venezuela, reclutó para la CIA al doble
agente cubano Raúl Capote. |
Kelly Keiderling Franz,
la encargada de negocios de la embajada norteamericana en Caracas,
enseñó su verdadera cara de agente CIA cuando dialogó con el agente
doble cubano Raúl Capote.
El oficial de la seguridad cubana,
quién usaba entonces el seudónimo de Daniel, conoció a Keiderling en
Cuba, donde ella trabajó bajo la cobertura de jefa de la Oficina de
Prensa y Cultura de la Sección de Interés de EEUU (SINA). Capote contó
detalles de esta acción en su libro Enemigo.
El primer
encuentro se hizo en una cena en la propia SINA donde se reunieron doce
funcionarios estadounidenses junto a otros invitados de varias embajadas
– República Checa, Países Bajos y Reino Unido-, reveló Raúl Capote.
“Ahí
comienza una estrecha relación con Kelly que inicia un trabajo de
influencia sobre mi familia. Dijo que quería facilitarme la vida, que yo
era un escritor brillante”, relató el “agente Daniel” en una entrevista
concedida al escritor español Pascual Serrano.
La amistad con
Kelly duró años, a tal punto que la agente de la CIA se convirtió en la
madrina de la hija de Capote. Keiderling tenía presupuesto ilimitado;
llegó a sugerir llevarse a su ahijada a Estados Unidos a “estudiar con
una beca” y propuso a “Daniel” crear una “agencia literaria”, con el
propósito de influir en los círculos artísticos cubanos.
“Se crea
la pagina web Agencia Literaria Cubana Online, desde la cual se
difundían los autores y se vendían obras, pero la idea empieza a
convertirse en otra cosa, dicen que quiere que agrupe no solo a
escritores sino también a artistas, músicos, que se coordinara con otras
embajadas, como la alemana, etc… Para todo ello iba a recibir
financiación”, recordó Raúl Capote al describir el trabajo de
inteligencia de la Keiderling.
“Daban tres, cuatro o cinco mil
dólares y ni siquiera miraban si habíamos organizado la actividad para
la que pedíamos el dinero. Les gustaban temas como de
microemprendedores, cómo organizar la sociedad civil, cursos de
“liderazgo”, proporcionaban manuales y cosas así”, precisó Capote
describiendo un proceso semejante al que ejcutó Keiderling en Venezuela.
La
CIA invirtió decenas de millones de dólares en cinco décadas de
actividades hostiles a Cuba, intentando crear focos de “disidencia”.
Figura clave de plan de desestabilización
Hace
unos meses, en un análisis de las actividades de inteligencia de la
embajada de EEUU en Caracas, el investigador y periodista Nil Nikandrov
describió a Keiderling como una figura clave en la organización de las
actividades para la desestabilización de Venezuela.
“Luego de un
entrenamiento especial, inició su trabajo en el Departamento de Estado
en el año 1988. Obtuvo su primera experiencia en el servicio exterior en
África. Luego de estudiar el idioma ruso, Keiderling fue enviada a
Kirguistán.
Posteriormente, después de estudiar durante un año en la
Universidad Nacional de la Defensa en Washington, sirvió en Moldávia”,
contó Nikandrov antes de señalar su intensa actividad de inteligencia en
Cuba.
Keiderling se encuentra en Venezuela desde el mes de julio
del 2011: “La ‘encargada de negocios’ temporal asiste a los
funcionarios que mayormente tienen una manera ‘imperial’ de pensar y una
actitud condescendiente con los ‘nativos’ y sus pretensiones de
soberanía, independencia y defensa de los derechos humanos”, observó
Nikandrov al señalar que las agencias de inteligencia y los diplomáticos
norteamericanos tienen como meta “neutralizar” al gobierno de Maduro
por cualquier medio: “Mientras más sangre se derrame, cuanto mejor”.
Confiesa su conexión con Capriles
Un
documento confidencial fechado de septiembre de 2011 firmado por
Keiderling-Franz y filtrado en Internet, reveló con nombre y apellidos
el contacto directo que mantiene la embajada con el derrotado candidato
presidencial, Henrique Capriles con la embajada de Estados Unidos.
“Capriles
dijo que aprecia la asistencia que se le ha entregado, y recibió bien
la información de que, para febrero de 2012, su apoyo desde todos los
candidatos opositores con los que USAID ha trabajado anteriormente, está
más que garantizado”, indica la Keiderling en el punto 3. “Capriles
lamentó la salida de John Caufield, estando de acuerdo al mismo tiempo
en que ello, de ninguna forma, pondrá en peligro nuestros objetivos”.
En
el punto 4, la agente precisa: “Capriles reiteró que si obtiene la
victoria en las próximas elecciones, la política exterior de Venezuela
será profundamente revisada, y Caracas se convertirá en un confiable
aliado de EEUU”. Y en el punto 5 revela como su actividad conspirativa
se extiende mucho más allá de las fronteras de Venezuela: “Recursos
adicionales serán canalizados a sus representantes de confianza a través
de nuevas entidades, principalmente a través de ONGs de Chile, Panamá,
Colombia y EEUU”, añade el documento.
Otro reporte reciente,
firmado por el investigador Jean Cleaux Duvergel, mostró como – con
motivo del plan golpista post electoral – se han realizado reuniones en
la propia residencia de Keiderling Franz, “con representantes de la
cadena Capriles, con Miguel Otero (El Nacional), Andrés Mata (dueño de
El Universal), Carlos Croes (de Televen), y miembros de Venevisión,
Bloque de Armas, Globovisión y Canal I”.
Un proyecto yankee contra la Séptima Bienal de La Habana
Por: Raúl Antonio Capote
(Tomado del libro Enemigo)
Una
tarde de julio de 2004 Kelly Keiderling conversaba conmigo en el patio
de su residencia en 7ma y 42 en Miramar, La Habana. La plática giraba en
torno a la actitud de los artistas plásticos que visitaban su casa en
ocasiones y a los que compraba obras de arte. Ella se quejaba de la
inconsecuencia de esos creadores, que se tomaban su vino, comían y
disfrutaban de buenas jornadas y luego nada. Gracias a la gestión, según
ella, de funcionarios norteamericanos, exponían sus obras en el
extranjero y las comercializaban sin problemas de ningún tipo en los
Estados Unidos. Sin embargo un buen día se los encontraba participando
en una Tribuna Antiimperialista, convocada por el “gobierno castrista”.
Hablamos
de la historia de fracasos que cosechaban los funcionarios
estadounidenses en el intento de atraer a los creadores jóvenes cubanos a
la esfera de influencia de la SINA, fue la primera vez que escuché
sobre los planes que en el año 2000 diseñaron los norteamericanos para
convertir a la Séptima Bienal de La Habana, el más importantes evento
de la plástica en el país, en un punto de giro, en el momento justo en
que se le crearía al gobierno cubano un serio problema.
Según narró
Kelly, Lawrence Corbin ex funcionario de Prensa y Cultura de la SINA, le
refirió en Washington, que un alto dirigente imperial, una vez
escuchados los planes, pronunció eufórico un estentóreo ¡Ahora sí
hundimos a Castro!, seguido por el aplauso de la concurrencia, que
asistía a una reunión a la que estaban convocados funcionarios de la
SINA, connotados contrarrevolucionarios, oficiales CIA, directivos de
la USAID, de la National Endowment for Democracy (NED) y otros.
Pero
ya habían pasado varios años y todo continuaba en un punto muerto, Kelly
no era nada optimista al respecto, mujer inteligente y muy capaz,
entendía perfectamente las condiciones de Cuba y consideraba que se
necesitarían más de 10 años y una nueva generación de cubanos para
acabar conla Revolución. Analizamosdurante un buen rato la historia de
los intentos anteriores con los plásticos, usando siempre como
referenciala famosa Séptima Bienal.
¿Pero cuál era la historia real? ¿Qué había sucedido? ¿Quién o qué provocó el fracaso de tan bien elaborado plan subversivo?
A
finales de los 90 un grupo de jóvenes artistas plásticos creó un
proyecto cultural para promocionar su obra y la de otros creadores. Las
circunstancias del momento no permitían a las instituciones culturales
apoyar el trabajo de proyectos independientes, por lo que los artistas
comenzaron a desarrollar sus planes sin ese soporte. Inmediatamente
funcionarios de la SINA comenzaron a mostrarse interesados en la idea y
dieron inicio a un proceso de tanteo y aproximación. Comenzaron las
visitas al proyecto, el contacto directo con sus integrantes, las ayudas
“desinteresadas”.
El proyecto alternativo creó la Web Arte Cubano y
el Centro Cultural Independiente con apoyo y financiamiento de los
norteamericanos, a través de la USAID. El Centro Culturalpropiciaba el
uso por parte de los jóvenes creadores de una bien surtida biblioteca
enriquecida con libros y revistas donados por la Sección de Intereses.
Douglas Barnes, funcionario de la SINA, que trabajó en países del
antiguo campo socialista, propuso convertir la sede del proyecto en un
centro de acceso a Internet. Las cosas parecían ir viento en popa para
los funcionarios de la SINA.
Uno de los jóvenes, era un promotor
cultural de nombre Frank Carlos Vázquez, oriundo de Pinar del Río,
licenciado en inglés y conocedor del arte cubano. A él se acercaron con
interés los yankees. Lawrence Corbin, funcionario de la SINA vinculado a
la CIA, contactó con Frank Carlos y le propuso la tarea de aglutinar a
jóvenes creadores con necesidad de promoción, para poder influenciar
sobre su obra y sus ideas.
En el año 2000, Dagoberto Valdés, elemento
contrarrevolucionario de larga trayectoria, organizó una exposición de
carteles políticos, con el patrocinio de funcionarios checos y polacos,
inspirados en sucesos similares ocurridos en países de Europa del Este
durante el auge de la contrarrevolución.
Frank Carlos fue invitado a
viajar a los EE.UU, allí visitó el Chicago Cultural Center. Llevaba una
gran agenda de trabajo que le permitía contactar con destacados
artistas, intelectuales, hombres de la política, empresarios. Pudo
visitar importantes centros de negocios, empresas, galerías de arte. El
objetivo era que conociera, que aprendiera del modo de vida
norteamericano y se convirtiera luego en una herramienta de cambio en
Cuba.
Ya en Cuba, fue visitado por el señor Corbin, que confiaría una
importante misión, servir de enlace entre los directivos dela Séptima
Bienal de La Habana y ellos, ya que no tenían contactos con los
organizadores del evento.
La Primera Secretaria de la SINA, Vicky
Huddleston, organizó y orquestó un ambicioso plan: convocar a un gran
número de los mejores galeristas norteamericanos. Más de 3000 personas
viajarían a Cuba para participar en la Bienal. Visto solamente así
parece excelente: cientos de los mejores galeristas estadounidense
dándose cita en La Habana, artistas plásticos, críticos de arte, etc.
Pero no es así, el objetivo no era promocionar la obra de los artistas
plásticos cubanos; , o sí, pero no gratis, no por amor al arte, no por
solidaridad, ni siquiera sólo por negocios, esa ayuda para organizar
exposiciones y ventas de arte cubano en EE.UU, estaría condicionada:
Nosotros exponemos tu obra a cambio de que presentes en ella una
realidad distorsionada de Cuba. Vamos a pagar bien todo lo que haga ver
el lado peor del país en Revolución. Todo lo que mienta, todo lo que
enlode, todo lo que engañe y ensucie.
No estaban buscando artistas,
no querían promover artistas, querían promover traidores. El objetivo
fundamental era crear un estado de opinión desfavorable en torno a la
Revolución Cubana, fabricar un fenómeno cultural ficticio que hiciera
creer al mundo que los artistas cubanos se oponían a la Revolución.
Generar un movimiento interno, que vinculara a los más destacados
creadores jóvenes a la contrarrevolución tradicional, erigir un estado
de opinión favorable a sus planes de guerra contra Cuba.
Vicky creía
haber dado con el plan perfecto, muchos grandes cerebros de la
subversión trabajaron en su elaboración, estaban listos para manipular a
su favor la Séptima Bienal. Pero algo salió mal, de nuevo un brillante
proyecto se quedaría en sólo eso, un proyecto que no llegó a ejecutarse,
que no tendría éxito.
Kelly no podía explicarse esa tarde en el
patio de su residencia, cómo aquel plan pudo fracasar y cómo sus
intentos también terminaban en un rotundo fracaso, actúo como Sísifo,
llegó a decir: Cuando creía que terminé, tengo que comenzar de nuevo. Es
una cuesta pesada y costosa, ustedes los cubanos van a ir todos al
cielo. No entendía muy bien las cosas, como a la mayoría de los
estadounidenses que conocí en esos años, vinculados a los planes contra
Cuba, se les hacía muy cuesta arriba descifrar el alma de la nación, esa
fuerza que nos hacer ser, según expresión de ellos, dementes lúcidos.
Tampoco
pude explicarme ese día la causa del fracaso del plan, sospechaba el
motivo, pero no tenía la certeza, esta llegó en la primavera de 2011.
El
joven promotor cultural, el hombre de confianza de la SINA Frank Carlos
Vázquez, era en realidad un combatiente de los Órganos de la Seguridad
del Estado cubano, era el agente Robin. Una vez más el gobierno de los
EE.UU y sus servicios especiales habían subestimado la lealtad y el
espíritu revolucionario de nuestra juventud.