tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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martes, 22 de mayo de 2012

Despedidos de "La Voz de Galicia" : ¿Por qué y para qué?



Hace unos días, un periodista que ya es otro exVoz rompió la "insana" costumbre de guardar silencio después de muerto. Horas después de ser difundido su texto, un grupo de extrabajadores del Grupo Voz iniciamos una ronda de contactos. Tras sopesar diversos factores y a la vista de que los actuales gestores del periódico, que es el "corazón" del grupo de empresas, parecen dispuestos a arruinarlo en defensa de sus estatus personales, hemos decidido poner en común lo que sabemos, que no es poco, para relatar cómo y quiénes están aprovechándose de la autodestrucción de la sociedad editora.

Contar en voz alta lo que ocurre es una forma, quizá la única, de que desde el propietario hasta el último de los trabajadores del Grupo Voz despierten.

Y que nadie, Santiago Rey tampoco, se confunda: La crisis obliga a redimensionar, pero redimensionar no es sinónimo de destruir.

El deterioro de las condiciones laborales que acusan los trabajadores de las empresas del Grupo Voz (Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, Gaesa, La Voz de Galicia, Radiovoz, Sondaxe, Voz Audiovisual y V Televisión) se inició hace varios años y es un fenómeno derivado de los personalismos, las "banderías" y los egoísmos de una minoría que, para mayor inri, no defiende los intereses estratégicos de la sociedad ni los puestos de trabajo.

Algunas de las manifestaciones más claras del creciente deterioro son:

- En lo laboral, la existencia de distintas tablas salariales, la reducción de los emolumentos, la eliminación de pluses y la ausencia de criterios objetivos en la promoción interna, entre otros aspectos,

- En lo profesional, destacan el desprecio por la calidad y una estructura organizativa de corte piramidal,

- En lo comercial, se ha impuesto la táctica de avanzar a salto de mata para tapar agujeros,

- En lo informativo, los rectores del Grupo Voz están embarcando a La Voz, Radiovoz y V Televisión en compromisos político-económicos de valor exclusivamente táctico (algunos de los cuales son de índole personal, no empresarial), además de uniformar criterios informativos y mantener actitudes serviles ante el Poder, provocando rechazo entre numerosos clientes reales y potenciales.

Producto "contaminado"

Si en algun aspecto es lamentable lo que hace el "grupito" de directivos que controla el Grupo Voz es en el campo informativo, pues el deterioro y la pérdida de crediblidad dinamitan el negocio fundamental del grupo: difundir información y opinión (en el caso de V Televisión también entretenimiento) Voz Audiovisual es, a fecha de hoy, la única empresa rentable y que no ha sido "contaminada".

Inicialmente de forma imperceptible, pero cada vez con mayor descaro, ese "grupito" ha ido imponiendo rutinas que han conformado una organización cuya función es ejercer un estrecho control de los contenidos, hasta el extremo de dar instrucciones sobre el sentido de las informaciones u opiniones referidas a determinados hechos, personajes, entidades, empresas, partidos e instituciones.

Además, ese "grupito" veta la publicación de articulos a determinados periodistas y colaboradores, justificando esa censura con argumentos de orden personal o "de oportunidad", mezclándo todo con absurdas maquinaciones o escudándose en que la decisión obedece a "intereses de empresa".

Ese "grupito" de directivos está encabezado por Santiago Pérez y Lois Blanco. El primero se ha especializado en sobrevalorar o infravalorar, según convenga, la realidad administrativo-financiera y técnica (por ejemplo, ocultando la situación de la rotativa debido a la quiebra del fabricante), y el segundo controla lo que se escribe o se dice de ciertos hechos y personas (en este sentido y a modo de ejemplo, durante los últimos meses destaca el rosario de simplezas que La Voz publica en torno a la fusión de las cajas y a la viabilidad de Novagalicia Banco, o campañas "pueriles" como la que La Voz mantiene desde hace varios años contra el Deportivo, o la que desarrolló contra el bipartito y más recientemente, contra el alcalde de Vigo).

Pero, ¿es el editor y presidente de la sociedad quién decide la línea o los criterios editoriales? Él cree que sí. Sin embargo, no es así, pues sólo conoce lo que le "sirven" y sólo le "sirven" lo que él quiere oír, tanto en asuntos económicos como periodísticos.

El "grupito" de directivos que trabaja en beneficio propio, no del medio, se ha formado y cohesionado a lo largo de los últimos seis/ocho años, tras comprobar que Santiago Rey es un tipo fácilmente manejable si cultivan su ego y no le abruman con los problemas cotidianos. Y a eso se dedican en cuerpo y alma.

Hay un factor probado hasta la saciedad y que refleja cómo funciona La Voz: Prácticamente todos los periodistas, incluidos jefes de sección y delegados locales, carecen de poder o de influencia real en la toma de decisiones, máxime cuando la noticia o la opinión afecta a cuestiones, episodios o personas relevantes o de interés... ¿para quién?

Del puñado de periodistas que gozan del amparo de Lois Blanco no vale la pena decir nada, salvo advertirles de que serán relegados cuando sea "necesario": El servilismo es la más darwinista de las actitudes, pues sólo es rentable para el 1 por ciento de quienes se dedican a "reír" gracias que no la tienen, creer lo increíble y ejercer de loritos.

"El presidente quiere que...", "esto viene de arriba ", " debemos publicar esto...", estas y otras frases son habituales.

Manipulaciones y mentiras

Sabido es que controlar lo que se difunde es norma en la inmensa mayoría de los medios de información, tanto públicos como privados. En los segundos es lógico y legítimo, del mismo modo que debería ser lógico y legítimo criticarlo en el seno de la empresa, pero cuando el control rompe los límites racionales se convierte en censura y esta siempre va acompañada de manipulaciones y mentiras.

En el periódico La Voz de Galicia, el afán por controlar de forma sistemática todas las informaciones y opiniones, primero en materia económica y empresarial y luego en asuntos socio-políticos, empezó a ir más allá de lo justificable a partir del año 2002, aproximadamente, con Bieito Rubido al frente de la Redacción. Esa actitud se acrecentó con el actual director, Xosé Luis Vilela, y ha aumentado exponencialmente hasta alcanzar cotas autodestructivas desde que Lois Blanco fue nombrado director general de la sociedad editora.

Cada vez más, el papel que juegan los subdirectores y los redactores-jefes del rotativo es irrelevante, si bien entre ellos hay quienes ejercen de representantes de la autoridad con entusiasmo y unos pocos, sólo unos pocos, con implícito o explícito desagrado.

Por esos y por otros motivos de los que se irá informando en este blog, un grupo de extrabajadores del Grupo Voz, con el apoyo de personas que siguen en plantilla, hemos instalado este altavoz y estudiamos la posibilidad de llevar a cabo otras iniciativas.

A la vista de cómo se gestiona La Voz, todo apunta que el objetivo final es venderla y, entretanto, utilizarla como fuente de beneficios y como de trampolín personal y "político".

Santiago Rey, encerrado en la burbuja en la que se ha instalado o se ha dejado instalar, va camino de ser el enterrador de un periódico que fue (pasado) un referente.

Y los asalariados, además de desaprovechados y precarizados, están invirtiendo fuerza de trabajo en una empresa que si sigue desnortada, seguirá agonizando y al paso de unos años fenecerá (salvo que ya haya sido vendida y la cúpula está haciendo la "limpieza" que el comprador ha exigido...)

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