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miércoles, 15 de junio de 2011

El Viejo Oeste, Internet y el alambre de espino

Nación Red


Si algo ha llevado al éxito espectacular de Internet, sin duda ha sido que la red de comunicaciones
hizo desaparecer las fronteras físicas entre estados.

Uno se conectaba desde cualquier lugar del mundo, y podía acceder a cualquier otro lugar del mundo, leer noticias de la otra punta del globo, conocer, conversar e intercambiar visiones y opiniones con personas a las que, si no fuera por la red, nunca hubiera conocido.

Ahora, con las nuevas ideas restrictivas, setos, vallados y alambres de espino crecen por todos lados, separando lo que hace años era, por usar la misma metáfora del ‘lejano oeste’ que la industria del ocio, un ‘vasto territorio inexplorado‘.

Pero lo que los lobbies de la industria del ocio y del entretenimiento olvidan, a pesar de haber tratado el tema en infinidad de películas, es que lo que provocó más problemas en en Far West no fueron los bandidos como Billy el Niño, u otros bandoleros anonymous. Fue el alambre de espino.

En la década de 1880, las llanuras del Viejo Oeste eran de Dominio Público, ya que no eran propiedad ni del Gobierno Federal, ni estaban en manos privadas. Los grandes rebaños de ganado cruzaban esas grandes extensiones de terreno, unos 1300 kilómetros entre la zona de Texas y Kansas.

El objeto del viaje era llevar los rebaños desde el sur hacia la zona del ferrocarril, para allí embarcar el ganado hacia la costa este y Chicago, donde estaba el último eslabón de la industria cárnica.

La población vacuna fue aumentando y aumentando, y algunos rancheros empezaron a levantar verjas con un nuevo invento, el alambre de espino. La cosa ganadera fue proliferando y llegó el invierno de 1885, uno de los más duros de la historia en Norteamérica.

Los rancheros querían proteger sus tierras, que estaban situadas en las rutas migratoriasentre tierras de dominio público. Pusieron puertas al campo, y provocaron el desastre. y de transporte del ganado,

Los rebaños intentaron huir de la nieve y las ventiscas, buscando lugares más favorables. Pero se encontraron con kilómetros y kilómetros de alambre de espino que les cortaban el paso. Sin poder avanzar, vacas, caballos y vaqueros murieron de frío y de hambre. Algunos de los rebaños sufrieron la muerte de hasta tres cuartas partes de los animales, con las consecuentes pérdidas económicas.

Tras el invierno, empezaron los conflictos cuando algunos pequeños ganaderos empezaron a cortar las vallas para permitir que sus vacas sortearan el impedimento y cruzaran hacia las tierras de pasto.

Esto provocó que los agricultores contrataran vigilantes para patrullar sus vallados, que sembraban el terror y provocaban enfrentamientos que, a menudo, terminaban con alguien muerto a tiros.

En Texas, ya en 1884 habían tipificado como delito grave el hecho de cortar el alambre de espino, y otros estados le siguieron. Al final, el Gobierno Federal legisló a favor del alambre. El dominio público desapareció y en su lugar quedó todo un territorio cubierto con vallas.

Muchos de los que, hasta entonces, habían trabajado como cowboys, vieron como se quedaban sin trabajo. Antes, éstos jóvenes conducían el ganado a través del país en verano, y realizaban labores de mantenimiento en ranchos y pueblos durante el invierno.

Los problemas que causaban eran mínimos y se resumían en pequeños alborotos de Salón, que terminaban con alguien en el abrevadero, como medida preventiva para evitar que se hiciera daño, o se lo hiciera a los demás.

Aunque en las películas de Hollywood lo pinten de una forma, lo cierto es que los duelos al sol eran muy poco corrientes, y la inmensa mayoría de ciudades y pueblos tenían instalados controles de armas para evitar alborotos.

También existía el ‘deber de retirada‘, que obligaba a cualquiera a retirarse en caso de amenaza y solamente autorizaba el uso de la fuerza en caso de “tener la espalda contra la pared”. Éste código se derogó en cortes estatales como las de Indiana y Ohio, permitiendo que, tras ser atacada, una persona no tuviera la obligación de huir, si no de poder enfrentarse a su atacante.

Aún así, la provocación de conflictos y la aplicación de justicia de forma arbitraria, fue un monopolio quasi exclusivo de los ‘vigilantes’, una mezcla de seguridad privada y patrullas ciudadanas, que actuaron a sus anchas hasta que los jueces, sheriffs y marshalls, la justicia real, se asentaron al cabo del tiempo.

Como queda patente, las similitudes entre el Viejo Oeste e Internet no son demasiado descabelladas… Aunque igual los personajes están un poco cambiados de sitio... No se hasta que punto cabría ‘revisar’ la historia, pero lo que es seguro es que no es como nos la quieren vender.

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