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miércoles, 17 de agosto de 2011

La Justicia española envió a prisión a mujer uruguaya

La uruguaya acusada del asesinato de tres niños minusválidos en la localidad de Boecillo, España, declaró ante la Justicia, donde dijo no recordar nada, y aseguró que su único fin era "suicidarse". Su marido declaró que ya había intentado matarse.

Tras tomarle declaración ayer por más de media hora, la Justicia española declaró culpable a la uruguaya de 55 años, Graciela Lilián B. H., trabajadora del centro asistencial Mensajeros de la Paz, donde fueron ultimados tres menores con discapacidad aguda. La mujer llevaba 5 años de trabajo en la ONG y era la única practicante que estaba presente el domingo a la noche, cuando ocurrió el hecho.

El lunes a la mañana, las dos trabajadoras del centro que ingresaron a la residencia para el cambio de turno encontraron a la uruguaya en estado inconsciente, con cortes de arma blanca en las muñecas, la cabeza y el cuello. En otra habitación estaban los tres menores, de 3, 9 y 14 años, fallecidos, cada uno con bolsas de nylon sobre las cabezas, lo que les provocó la muerte por asfixia.

De la investigación se desprende que los menores fueron asfixiados cuando dormían.

La mujer fue interrogada después de recibir asistencia médica debido a las lesiones que se provocó. El juez de la causa la declaró culpable, y fue condenada a prisión, sin derecho a fianza. Ahora, esperan su recuperación para trasladarla a un centro penitenciario.

DECLARACIÓN. Durante el interrogatorio, la mujer en ningún momento se responsabilizó de la muerte de los tres menores y solo afirmó que su propósito fue el de quitarse la vida, según publicó el diario El Mundo de España, en base a información recibida de fuentes de la investigación. La uruguaya dijo no recordar nada sobre lo sucedido a los menores.

En tanto, versiones de prensa afirman que el marido de la acusada reveló a los investigadores del caso que su mujer ya había intentado quitarse la vida, hace dos años. Esto fue desmentido a El País luego de consultar a la sede en Madrid de la asociación Mensajeros de la Paz.

"Graciela era una trabajadora del centro desde hace cinco años. Desde luego, a nosotros como empresa no nos consta que tuviera problemas depresivos y no ha habido baja médica por algún motivo de estos. La asociación, además de realizar una rigurosa selección del personal hace un seguimiento sobre el desempeño del personal, a cargo del jefe responsable", expresaron a El País desde la sede en Madrid.

"En el tiempo que ha estado con nosotros nunca ha presentado ningún problema. Nunca pudiéramos llegar a imaginar una reacción así por parte de ella", agregaron desde la fundación. Vecinos del lugar la calificaron como una persona "muy habladora y amable", según publica El Mundo de España.

Hace 11 años que Graciela Lilián B. H. está radicada en España y desde el consulado uruguayo en Madrid afirmaron a El País que no hay "ficha" que la acredite como ciudadana uruguaya residente en España.

"Ella estaba contratada con todos sus papeles en regla. Y hace años que estaba legalizada aquí en España", aseguraron a El País desde la organización. Sin embargo, en diálogo con El País digital el cónsul uruguayo en Madrid, Álvaro Malmierca, indicó que "ella nunca solicitó ninguna actuación consular, lo que da para suponer que no hizo ningún tipo de legalización", remató.

El Consulado, explicó el diplomático uruguayo, se preocupará porque la mujer esté debidamente asistida y sea juzgada con coherencia y justicia. "Nos aseguraremos que se cumplan todas las pautas del debido proceso y las garantías individuales", dijo Malmierca. Asimismo, aclaró que controlarán que esté detenida en condiciones humanas, dignas y que no haya elementos discriminatorios.

LOCAL. Mensajeros de la Paz es una organización con sede en España, que presta ayuda a mujeres víctimas de violencia doméstica, personas mayores y discapacitados físicos y psíquicos. Tiene presencia en 36 países, Uruguay entre ellos.

En el país son los encargados de gerenciar dos centros CAIF, en las zonas de Paso de la Arena y Piedras Blancas, donde trabajan con cerca de 150 niños, de entre doce meses y cuatro años. Reciben mensualmente la ayuda económica de su sede en España, además de un subsidio proveniente del INAU.

El coordinador en Uruguay de Mensajeros de la Paz, Víctor Fedullo, dijo a El País sentirse "afligido por la triste noticia", y descartó que la mujer acusada haya trabajo antes en el centro en Uruguay. "No conocíamos nada de esta señora", enfatizó el responsable en Uruguay.

En Boecillo lloran por las víctimas

Ayer, una concentración silenciosa se realizó en la plaza de la localidad de Boecillo, en Valladolid, en repudio al triple asesinato que conmocionó a todo el país, según publicó el diario El Mundo de España. Las cuidadoras del centro de Mensajeros de la Paz no pudieron contener el llanto mientras sujetaban una pancarta que dedicaban a los tres niños muertos: "Siempre estarán en nuestros corazones". Uno de los menores fallecidos, Daniel G.C., de tres años y natural de Salamanca, ingresó al centro a los pocos días de nacer, al haberse retirado la custodia a sus padres, ya que se trataba de "una familia muy desestructurada, con problemas de drogadicción", según fuentes de la investigación. Miguel Ángel S. C., tenía 14 años y era natural de Burgos, y Daimer E. Q. de 9 años, había nacido en Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial.

Los menores tenían discapacidad de hasta el 90% y estaban ingresados en el centro bajo la tutela de la Junta de Castilla y León, debido a que sus familiares no podían hacerse cargo.

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