tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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miércoles, 29 de octubre de 2014

Los (des)honoris causa

"Recibe el birrete con borla, para que con él no sólo sobresalgas sobre los demás en dignidad, sino que también, como con el yelmo de Minerva, estés protegido para la lucha". "Recibe estos guantes blancos, símbolo de la pureza que deben conservar tus manos en tu trabajo y en tu escritura; sean distintivo también de tu singular honor y valía". "He aquí el libro abierto, para que abras los secretos de la sabiduría. Helo cerrado, para que dichos secretos los guardes en lo profundo de tu corazón".
Éstas son las palabras que personajes como Mario Conde, Rodrigo Rato, Gerardo Díaz Ferrán, Jordi Pujol y hasta el mismísimo Francisco Franco Bahamonde escucharon en el ceremonial por el que fueron investidos doctores 'honoris causa' -por causa de honor, en latín- por universidades como la Complutense (UCM), la Rey Juan Carlos (URJC), la Miguel Hernández de Elche (UMH), la de Salamanca (USAL) o la de Santiago (USC), entre otras.
Albert Einstein, Ryszard Kapuscinski, Alexander Fleming, Nelson Mandela, Vargas Llosa o Severo Ochoa comparten honores hoy día con imputados por el 'caso Bankia', condenados por fraude o investigados por presuntos delitos de blanqueo.
Desde la Asociación para la Transparencia Universitaria (ATU) denuncian que el reconocimiento se ha "desvirtuado". Aseguran que el proceso de selección es "muy opaco" y, además, hablan de la utilización del mismo, en algunos casos, como "cruce de favores para que miembros de los consejos de gobierno de las universidades puedan hacer carrera política", un hecho desmentido desde estas instituciones.

Un reconocimiento en entredicho

El máximo reconocimiento académico otorgado por las instituciones de educación superior está hoy más en entredicho que nunca. También la imagen de los centros a los que aún se les vincula.
Y es que, desde que, en 1920, la Universidad Central madrileña concediese por primera vez este galardón, científicos, investigadores, premios Nobel de todas las ramas y académicos de diversos ámbitos han sido reconocidos por su excelencia. Sin embargo, los nombramientos se han disparado, convirtiendo un acto excepcional en algo habitual. El objetivo no es otro que situar el foco mediático en la universidad de turno, llegando a pervertir la tradición de un galardón con años de tradición.
Así, mientras que en 1981, con apenas 30 universidades en toda España, se distinguió a 18 personas; 30 años después, con 77 centros, el número asciende a 97 figuras. O lo que es lo mismo:mientras el número de campus se ha multiplicado por dos, el de 'honoris' lo ha hecho por cuatro. "La multiplicación del acontecimiento por motivos que desprestigian el carácter singular que tiene este título hace que se haya convertido en algo cotidiano", lamenta Jerónimo Hernández, jefe de protocolo de la USAL y experto en la materia.
Según Hernández, la universidad contemporánea tiene una serie de aspectos que la diferencian de la tradicional. Entre ellos, la mayor proyección social. "De ser una entidad cerrada que desarrollaba sus funciones de puertas adentro, ahora, se vuelca al exterior porque se relaciona con públicos diferentes, porque debe captar financiación... y esta relación con figuras lleva a veces al reconocimiento de un político o de un empresario", confiesa.

Rato, 'honoris' por dos universidades

Es el caso de Rodrigo Rato. El ex vicepresidente del Gobierno es 'honoris causa' por la URJC de Madrid desde 2009, cuando aún se encontraba al frente de la gestión de Caja Madrid. Pedro González-Trevijano, entonces rector y actual miembro del Tribunal Constitucional, junto a su Consejo de Gobierno, decidía reconocer a Rato su labor como Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y su papel al frente del Gobierno. "La economía alcanzó unos parámetros desconocidos hasta entonces", decía González-Trevijano en la ceremonia de investidura, a la que asistió el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y lo más granado de la cúpula del PP.
No es la única universidad que, en plena crisis, decidió distinguir con este honor a Rato. También la Universidad de Alicante (UA), con Ignacio Jiménez Raneda como rector, otrora miembro del Consejo de Administración de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, distinguió al ex ministro con el 'honoris causa' en 2011. Apenas unas semanas después, más de 600 firmas de miembros de la comunidad universitaria, quienes entendían que su nombramiento era "perjudicial para la universidad" y no poseía "méritos académicos o de carácter cultural de relevancia alguna", conseguían parar un acto de investidura que aún no se ha celebrado.
La ATU lleva algo más de un año con una intensa campaña en las redes para revocar los honores concedidos a políticos sobre los que planea la sombra de la sospecha y cuyo perfil "no corresponde a la honorabilidad y excelencia de una carrera académica". Piden, además, "transparencia en los gastos protocolarios y mayor rigor" para uno de los actos, junto con la apertura del curso académico, al que los campus destinan un mayor presupuesto.
"El coste es muy alto, porque no sólo acuden autoridades académicas, sino que se invita a políticos y personajes relevantes de la escena pública; se paga el desplazamiento del galardonado y los acompañantes, el alojamiento, la comida de rigor para todos los invitados, la seguridad, etcétera". Basta echar la vista atrás y recordar la ceremonia de investidura de Mario Conde en la UCM, en 1993, a la que acudió hasta el Rey Juan Carlos.

Gastos de protocolo

Pero, ¿en qué parte de los presupuestos generales de las universidades aparecen estos gastos? "Como tal, en ninguno. Se diluyen en distintas partidas como gastos de protocolo o seguridad, y es prácticamente imposible saber cuánto cuesta", advierten desde la asociación, que cuestiona, además, los portales de transparencia que han impulsado en los últimos tiempos distintos campus de toda España.
Araceli Manjón-Cabeza, secretaria general de la UCM, asegura que, aunque desconoce el dinero que supone celebrar este acto, su universidad está intentando gastar "lo menos posible" en una ceremonia que hace años era "mucho más generosa". "Intentamos que nos cueste lo menos posible. Lo hacemos coincidir con la investidura del resto de doctores. Al 'honoris causa' y a sus invitados se les invita a comer, pero no se tiran cohetes, es una comida normal. Se le regala el libro del saber y el anillo... Son gastos muy pequeños y, desde luego, no es a lo que más dinero destina la UCM", asegura con firmeza.
Tampoco la anulación del nombramiento de personajes tan controvertidos como el banquero gallego, que supone un manchurrón en el prestigio de los centros, parece tarea fácil."La revocación no está prevista en el reglamento. Podría ser una actuación polémica, y hacerlo incurriría, como mínimo, en la alegalidad". Pese a ello, la secretaria general lamenta la «equivocación» de la UCM y confiesa que "desluce" un listado en el que se encuentran celebridades como Nelson Mandela, Mijaíl Gorbachov o Joan Manuel Serrat.

Franco, el primer rechazado

La USAL fue una de las primeras universidades en rechazar en 2008 la concesión del doctorado que otorgó en 1954 a Franco. El rector, José Ramón Alonso, evitaba utilizar la palabra "retirar" escudándose en que la revocación suponía "un asunto de gran complejidad jurídica". Al margen de este antecedente, hasta la fecha, sólo la UMH ha tomado una decisión semejante, revocando el honor al ex presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán, condecorado en 2008 y, a posteriori, condenado por fraude.
Por su parte, ni la URJC ni la UA han anulado la distinción a Rato. De hecho, la universidad madrileña ni siquiera baraja esta posibilidad por el momento. "Que esté imputado no significa que esté condenado. Si en su momento es condenado, la Universidad no sé qué haría, pero la hipótesis no se baraja aún", reconoce un portavoz de la institución.
El ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, que este verano hacía público que mantuvo durante 34 años una fortuna oculta en paraísos fiscales es también 'honoris causa' por 11 universidades de todo el mundo, entre ellas la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), en 2006, y la Ramón Llull, en 2004.
Desde esta última institución aseguran que el ex presidente catalán, hace 10 años, "cumplía con creces" con los requisitos de reconocimiento social, cultural y político requeridos para ser distinguido y, por el momento, tampoco barajan anular su distinción.
La imagen, el prestigio e incluso la excelencia de la Universidad aparece ligada a los nombres de sus 'honoris' que, tras años de su nombramiento, avergüenzan aún a gran parte de la comunidad educativa y de la sociedad.

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