tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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martes, 17 de junio de 2014

La reina de las orgías

La idea de su vida se le ocurrió durante una orgía en Ibiza. Corría el año 2005 y Emma Sayle se aburría muchísimo ejerciendo de relaciones públicas en un mundo dominado por hombres. Y allí estaba de pronto, en una despedida de soltera, viendo en acción sobre todo a las chicas (algunas de ellas ricas y famosas) mientras ellos miraban complacientes o se dejaban hacer.
De pronto le vino un nombre a la cabeza: Killing Kittens. Soltó una carcajada pensando en el origen puritano de la expresión -«cada vez que una mujer se masturba, Dios se venga matando una gatita»- y decidió aprovecharla: «¿Qué mejor nombre para una club que reivindica la búsqueda del placer femenino?».
Killing Kittens, el club de orgías para la élite sexual (40.000 miembros en todo el mundo), acaba de celebrar su noveno aniversario abriendo sucursal en Irlanda y desafiando a la moral católica. Emma Sayle, que acaba de cumplir 36 años, publica entre tanto su explícita autobiografía -'Detrás de la máscara'- en la que ahonda en detalles como su amistad con Catalina Middleton, que fue compañera de estudios en la Downehouse School de West Berckshire y a la que luego reclutó para su Hermandad de Sloaney, sólo para chicas...
Las fotos de Emma y Catalina, remando juntas o saliendo de compras, vuelven a aflorar estos días como recordatorio del morboso vínculo entre la duquesa de Cambridge y la organizadora de orgías.
Admite Emma que Catalina buscó consuelo en la Hermandad durante su gran crisis con Guillermo, pero puntualiza que aquel era un club «deportivo» y que su viraje hacia el mundo del sexo vino después.
«Ningún miembro de la Casa Real ha pasado por nuestras fiestas sexuales, aunque sí varios actores y actrices famosos», admite la fundadora de Killing Kittens, que en confidencias al Evening Standard va aún más allá: «Una vez vino a una orgía un diputado laborista y se pasó todo el tiempo en calzoncillos, paseando como un perro mientras una mujer le seguía con la correa».
En las fiestas de Kitty Kittens sólo se admiten parejas y chicas. El anonimato es parte esencial, y todos los participantes se ponen máscara o antifaz. Una vez dentro, las reglas de oro son tres: las chicas llevan las riendas, los hombres no pueden tomar la iniciativa y «no» es «no».
«Nuestra sexualidad ha sido suprimida y va siendo hora de liberarnos», proclama Sayle, que asegura haber vencido con el tiempo todos los prejuicios sociales y familiares hacia su empresa.Su padre es militar y diplomático y su madre ha sido su cómplice al lanzar Silver Kittens, fiestas donde se abre el abanico a mayores de 60 años.
Su reputación como sexpreneur tampoco ha hecho mella en su vida privada. Hace dos años se casó con el medallista olímpico de hockey James Tindall, del que espera un hijo. «A nuestras fiestas vienen mujeres preñadas y con un buen bombo», confiesa. «La sociedad tiene una visión equivocada de lo que está bien o mal».

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