tanto monta monta tanto olga maria a monago como a Carlos Muñoz eso si solo pilla a los del PP costa de nuestros impuestos, amor incondicional por la buxaca de los corruptos

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viernes, 29 de noviembre de 2013

El 'finiquito' de Berlusconi

Silvio Berlusconi es dueño de una fortuna que la revista 'Forbes' estima en 6.200 millones de dólares, lo que le convierte en el 194 hombre más rico del mundo. Por eso es de imaginar que la noche del miércoles, la primera tras su expulsión como parlamentario y que pasó arropado por sus hijos en su mansión de Arcore a las afueras de Milán, no le quitó el sueño el hecho de quedarse sin el sueldo de 10.450 euros al mes que durante los últimos 19 años ha estado recibiendo en calidad de diputado, primero, y de senador, después.
Además, Il Cavaliere no se va del Parlamento con las manos vacías.Su expulsión irá acompañada de un cheque por valor de 167.200 euros, una especie de indemnización por los 19 años que ha trabajado como parlamentario (y eso que se ha distinguido siempre por apenas pisar el hemiciclo). Además, y en riguroso cumplimento de la ley, a partir del próximo 1 de diciembre comenzará a recibir una pensión en calidad de ex parlamentario de 8.000 euros brutos:sólo 2.450 euros menos de los que ganaba hasta ahora.
Los parlamentarios de Cinco Estrellas, el movimiento que lidera el cómico Beppe Grillo y que se distingue por su feroz oposición a los privilegios de los que disfruta la casta política italiana, ya han hecho saber que harán de todo, realmente de todo, para tratar de evitar que alguien que ha sido expulsado del Parlamento por ser un delincuente se meta en el bolsillo una indemnización de casi 180.000 euros.

Las consecuencias de la 'Ley Severino'

En realidad, si Silvio Berlusconi ha sido expulsado del Parlamento italiano ha sido gracias a Cinco Estrellas. La victoria de ese movimiento en las pasadas elecciones de febrero, de las que salió convertido en el primer partido de Italia tras lograr 8,7 millones de votos, obligó a las otras formaciones a ponerse las pilas y esforzarse por trasmitir un mensaje de que también ellas estaban haciendo limpieza y limitado los privilegios y prebendas de la clase política. Fue en ese contexto cuando el año pasado se aprobó la ley llamada 'Ley Severino', que toma el nombre de la Paola Severino, la que fuera ministra de Justicia del Gobierno de Mario Monti. Una norma que impide que en el Parlamento se pueda sentar una persona condenada en sentencia firme e inapelable a más de dos años de cárcel.
El propio partido de Berlusconi, deseoso de demostrar que también estaba a favor de darle un buen lavado de cara a la política, votó a favor de la aprobación de esa ley. Es verdad que en los cálculos de 'Il Cavaliere' nunca entró la posibilidad de que se pudiera aplicar contra él mismo: al fin y al cabo, todo parecía indicar que el juicio por fraude fiscal al que se enfrentaba por comprar a precios inflados los derechos de emisión en televisión de numerosos eventos, estaba abocado a terminar en prescripción.
Sin embargo, y para evitar precisamente que Berlusconi se pudiera ir de rositas, el caso fue puesto en manos de la sección del Supremo que funciona también en periodo vacacional. Y el 1 de agosto llegó la sentencia definitiva, en la que fue declarado culpable de un "colosal y sistemático delito de fraude fiscal" y condenado por ello a cuatro años de prisión. A partir de ahí, el Parlamento se activó para aplicarle al tres veces ex primer ministro italiano la Ley Severino, que el miércoles llevó a su expulsión del Senado.

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