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jueves, 22 de marzo de 2012

El Madrid se mete en un gran lío


Sólo cuatro días después, el Real Madrid volvió a tropezar en la misma piedra. De nuevo cedió dos puntos en un partido que no supo cerrar. Un partido sucio, feo, que enfangó la pésima actuación de Paradas Romero. Pero de nuevo volvió a jugar mal el Madrid, que estuvo a punto de pescar un jugoso botín tras el gran gol de Cristiano, asistido por la magia de Özil. Sin embargo, otro libre directo, esta vez ejecutado por Marcos Senna, acabó condenando a un equipo que perdió dos puntos y los papeles en El Madrigal, con Mourinho, el funesto Rui Faria, Ramos, Özil y Pepe expulsados.

Resulta que sí, que va a haber Liga. La ha resucitado Messi, pero más aún el Madrid, que ha cedido dos empates en cuatro días. Hasta el domingo, sólo había concedido uno. Llevaban los blancos un tiempo sobreviviendo al funanbulismo, pero sacando los partidos. Con apuros desconocidos en los meses precedentes, pero sumando de tres en tres. Como ante Mallorca, Rayo o Betis. Hasta el domingo.

Ante el Málaga, sin embargo, el Madrid hizo un partido aceptable. En El Madrigal, no. Mourinho optó por reforzar el centro del campo. Trivote o triángulo de presión alta, como gusten, que duró tres minutos. Los que tardó Lass en ver la primera amarilla del partido. Quizá exagerada, pero el 'show' de Paradas no había hecho más que empezar. Tampoco estaba aportando mucho más el francés, ni sus compañeros en el centro del campo, ante un Villarreal que colocó a dos laterales derechos para taponar la banda izquierda del Madrid. Funcionó, con Senna imponiendo sus galones, pese a jugar al ralentí, y Nilmar ganando la espalda de Marcelo y dejando en evidencia a Ramos, quizá lastrado por un problema de espalda, en más de una ocasión. Sólo Pepe se salvó del naufragio general de la zaga madridista, con un Arbeloa de nuevo perdidísimo, autor de un claro penalti sobre Nilmar -y otro posible sobre Marco Ruben- que el juez dejó sin señalar. Fue su principal error, por mucho ruido que surja en estos días. Que surgirá.

Pero no el único. Tras el paso por vestuarios, Paradas decidió acaparar todo el protagonismo. Durante los diez primeros minutos, pitó todo lo que hubo, lo que pareció y hasta lo que no hubo, impidiendo que se dieran dos pases seguidos y cargando a los dos equipos de una cantidad absurda de tarjetas amarillas, más propia de una batalla campal que de un partido trabado, competido, pero no duro. Rui Faria, quién si no, inauguró la ristra de expulsiones, y dejó prendida la mecha que, en un banquillo bañado en gasolina, hizo explosión tras el gol de Senna.

Con todo, el Madrid pudo ganar. Seguramente sin merecerlo, pero lo tuvo cerca. Özil y Cristiano dibujaron uno de los goles de la Liga, taconazo del genio alemán y perfecta definición del 'killer' portugués. El gol precedió a un tramo de calma chicha, en el que el Madrid se limitó a tener la pelota, pero sin tratar de hacer daño con ella a un rival que, por momentos, pareció claramente entregado. Fueron 20 minutos que el Madrid tiró alegremente a la basura, como todo el primer tiempo. Hasta que llegó la jugada a la que el Madrid se agarrará, una falta de Altintop sobre Oriol que Paradas pitó tarde, a instancias de su asistente. Senna embocó un disparo con mucho menos veneno que el de Cazorla, de nuevo por el palo de Casillas, y se desató el torrente de expulsiones: primero Mou, luego Ramos, también Özil, Pepe -otro fijo- con el partido ya acabado… El Madrid acabó ofreciendo una imagen penosa, impropia de un club de su condición. Y, sobre todo, impropia de un equipo que, hace sólo cuatro días, gobernaba la Liga con puño de hierro. Circunstancia que ahora, por muchos factores, se puede discutir.

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