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lunes, 31 de octubre de 2011

Los servicios funerarios también notan la crisis

Pese a que la muerte sea un hecho inevitable, el sector funerario no logra escapar a la crisis, cuya patronal atribuye al descenso de las defunciones en España en los últimos años y a que las familias de los difuntos optan por contratar menos servicios.

Las defunciones disminuyeron en 2010 un 3% respecto a 2009, ha explicado a EFE el presidente de la Patronal Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), Juan Vicente Sánchez-Araña, quien espera que la situación se alivie por el envejecimiento de la población "en los años venideros".

Además, en lo que va de año, el descenso de las defunciones ha sido de un 5%, y se espera que esta tendencia a la baja se mantenga durante los próximos tres o cuatro años, ha precisado el consejero general del grupo de servicios funerarios Mémora, Eduard Vidal.

Las comunidades en las que más personas se mueren al año y, por tanto, donde las empresas funerarias están más vivas que nunca, son Asturias, Madrid, la Comunidad Valenciana y Cataluña; mientras que en el extremo opuesto se sitúan Melilla y Canarias.

Servicios funerarios innovadores

Para esquivar la crisis, las funerarias han optado por la innovación en los servicios a las familias, como los funerales ecológicos, las crónicas periodísticas de la ceremonia o la gestión de la memoria digital, que incluye el cierre de sus cuentas de usuario, comunicar la muerte a los contactos del difunto en Internet y suprimir su información de la red.

El funeral ecológico, que puede ser hasta un 20% más barato que el tradicional, es una opción cada vez más demandada según Vidal, e incluye una gama de productos biodegradables, tanto las urnas -que se disuelven en contacto con el agua-, como los sudarios y los féretros. Los crematorios también se adaptan, mediante la incorporación de filtros de dioxinas.

Los precios se mantienen

En cuanto a los costes del servicio funerario, se sitúan de media entre 1.800 y 2.000 euros, según datos de Panasef, cuyo presidente considera que "prácticamente no han variado" respecto a 2010.

"No le hemos incrementado ni siquiera el IPC. Lo que ha encarecido el precio de los servicios en los últimos años no es la crisis sino las tarifas impuestas por los distintos organismos y que el sector funerario tiene que acometer para poder poner al alcance de la familia un servicio digno", ha subrayado Sánchez-Araña.

Estas cifras podrían haberse visto reducidas por el proyecto de Ley de Servicios Funerarios, que finalmente no saldrá adelante debido al adelanto electoral y que planteaba liberalizar los servicios funerarios y abaratar los trámites que se producen tras un fallecimiento.

Madrid sigue siendo, un año más, la comunidad más cara para morirse, con unos 3.700 euros de media en el entierro tradicional (un 15% más caro que en 2010) y 3.200 la cremación, según un estudio realizado por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) a nueve empresas funerarias de la comunidad.

De esta cantidad, lo más costoso es el enterramiento tradicional y el alquiler de un nicho durante diez años, lo que supera los 1.100 euros de media, seguido por el féretro (775 euros), el velatorio (620 euros) y el coche fúnebre (532 euros).

Alrededor de la mitad de los madrileños optan por ser incinerados, una opción ligeramente más barata, que asciende a 3.200 euros incluyendo cremación y urna, aunque se puede reducir hasta los 605 euros si se abona sólo la incineración en sí (310 euros) y el alquiler del columbario por diez años (295 euros). A estos gastos hay que sumar otros como la certificación de defunción (aproximadamente 145 euros), las coronas de flores, la esquela o la mesa de firmas.

CECU Madrid ha recordado a los familiares de un difunto que pueden elegir la empresa funeraria que más les convenga aunque tengan contratado un seguro de decesos, y que tienen derecho a recibir un presupuesto por escrito y vinculante antes de contratar sus servicios.

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