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jueves, 23 de junio de 2011

La oposición griega reitera su rechazo al nuevo plan de austeridad de Papandreu

El líder de la oposición conservadora griega, Antonis Samaras, ha insistido en que votará en contra del plan de ajuste y privatizaciones de 26.000 millones de euros pactado por el Gobierno de Atenas con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Me están pidiendo que apoye una medicina para alguien que está muriendo por culpa de esa misma medicina. No lo haré", ha dicho Samaras en una entrevista del periódico 'Financial Times'. En su opinión, sería "antigriego" y "antieuropeo" persistir con medidas que ni siquiera están generando suficientes ingresos para rebajar el déficit público.

Samaras desoye así el llamamiento de los líderes europeos a la unidad nacional para evitar la quiebra de Grecia. Hace unas semanas, Papandreu ofreció su dimisión para formar un gobierno de unidad nacional. Sin embargo, las condiciones exigidas por la oposición le hicieron dar marcha atrás y formar un nuevo Ejecutivo que ha superado una moción de confianza en el Parlamento.

El líder de la oposición griega ha dicho que su principal objeción a las políticas del Gobierno es que están ahogando la demanda al incrementar la presión fiscal mientras Grecia se encuentra todavía en recesión. Ello agrava los problemas de paro y recortes salariales y provoca que más empresas cierren, evadan impuestos o abandonen el país.

"La liquidez es el principal problema de la economía. Imagine lo que ocurre en la economía real cuando no hay consumo privado, ni gasto público ni inversión extranjera directa. Todo cierra. Hay una fuga de cerebros y la gente formada abandona el país", ha lamentado Samaras.

A su juicio, Grecia debería bajar el IVA, el impuesto de sociedades y las cotizaciones sociales para estimular la economía.

El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, ha dejado claro que "no hay alternativa" ni "plan B" al programa de ajuste que se someterá a votación en el parlamento griego la semana que viene. La aprobación de este ajuste es la condición que exige Bruselas para desbloquear la ayuda de emergencia de 12.000 millones de euros que Atenas necesita para no suspender pagos en verano.

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